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Diez años de peregrino en el Camino de Santiago

Al final de una jornada del camino de Santiago, llegué al albergue y me senté a escribir en un salón con sofás. Libros, revistas y un televisor, era un lugar para relajarse después de la caminata del día. Se acercó un hombre bajo de estatura, delgado, hablando y buscando el control remoto. Encendió el televisor, entabló conversación conmigo sobre el programa de humor que transmitían y comenzó a reírse a carcajadas. Me quedé allí porque comencé a disfrutar, no de los chistes de aquel programa, sino de las carcajadas contagiosas de aquel hombre que no paraba de hablar. Así conocí a un peregrino que ha caminado durante diez años y más de cien mil kilómetros por casi todos los países del mundo.

José Antonio García Calvo, bautizado como Il Pellegrino por la prensa italiana, es un hombre ‘sin pelos en la lengua’. Inquieto, supongo que caminar durante años te hace imposible permanecer mucho tiempo sin estar en movimiento. Con un cigarrillo en la mano, a veces con una cerveza fría y siempre con una sonrisa para quien sabía dar las gracias y pedir las cosas por favor. En ocasiones, fruncía el ceño y a viva voz pronunciaba un discurso, o más bien un regaño, reprochando y quejándose de aquellos que, según el, actuaban con egoísmo, prepotencia y en actitud de turistas exigentes, los llamados turigrinos, motivados a hacer el camino de Santiago por razones muy distintas a las que le hicieron a él convertirse en peregrino.

El 1 de enero del año 1999, José llevaba casi cuarenta años trabajando en el mar, en aquel viaje era el cocinero del congelador bacaladero “Revolución” que surcaba aguas escandinavas. El barco naufragó, todos los tripulantes fallecieron, José fue el único sobreviviente. Permaneció nueve horas flotando en las gélidas aguas del invierno noruego aferrado a dos cadáveres de sus compañeros hasta que fue rescatado. Esta experiencia le hizo prometer a la Virgen del Carmen que si sobrevivía, recorrería todos los santuarios y lugares santos en el mundo para agradecer por su vida.

Ocho meses en el hospital recuperándose en una cámara hiperbárica, dos años en silla de ruedas, otros dos años usando muletas, médicos afirmando que no volvería a caminar. Nada de esto amedrentó a José ni le hizo desistir de su promesa. El 27 de septiembre de 2004, un día después de cumplir 55 años tomó sus ahorros de toda la vida, su mochila con más de veinte kilos a la espalda, su fe y su determinación para caminar desde su ciudad natal. El Puerto de Santa María en Cádiz hasta Santiago de Compostela en Galicia y de ahí, a recorrer el mundo.

 

  • ¿Cómo comenzó tu viaje? Desde mi casa fui hasta Santiago de Compostela, luego al santuario de la vírgen de Fátima y a Roma. Había prometido visitar todos los santuarios del mundo. Durante el viaje las personas me iban diciendo donde estaban esos lugares, visité santuarios budistas, musulmanes y cristianos.
  • ¿Qué pensó tu familia cuando tomaste la decisión de irte? Mi familia está orgullosa de mi, me apoyaron desde el principio. Estaban acostumbrados a mis viajes porque siempre vivía seis meses en el mar y un mes en casa cuando regresaba. Desde el año 1962 estuve trabajando en el mar.
  • ¿Que lugares has visitado durante tu viaje? Fui desde Cádiz hasta Santiago de Compostela por la Vía de la Plata. Luego Lourdes, caminé a Roma para tener una audiencia con el Papa Juan Pablo II que me recibió durante ocho minutos. De allí, seguí a Jerusalén. Continué viajando por Asia: China, Kazajistán, un poco de Rusia, Siberia, pasé el estrecho de Bering, Alaska y América. Los únicos países que me falta visitar son Japón y Australia.
  • No es fácil hacer un viaje tan exigente a nivel mental y físico ¿Qué te motivaba a continuar? Tenía una promesa que cumplir. Luego, a medida que iba avanzando el viaje, se convirtió en una cuestión de conocerme a mi mismo y a las personas, pero sobre todo a mi mismo.
  • Durante diez años de viaje, ¿cuál ha sido el cambio más grande del José que salió a recorrer el mundo y el que regresa a casa después de cada viaje? El José que comenzó tenía 36 mil euros, el de ahora vive de lo que le da la gente. Me dan de comer, un lugar para dormir, a cambio trabajo y continúo. Vivo en el Puerto de Santa María donde está mi hija y mis dos nietos. Con las propinas espero volver a casa.
  • ¿Cuál es el país que más te ha gustado? ¿Por qué? El Tíbet es el que más me gusta, tuve la experiencia de vivir en un monasterio durante siete meses, en Lasa, con los monjes en silencio. Lo hice para encontrarme a mi mismo. Lo conseguí. También me gusta por el trato que he recibido de su gente, son pobres, pasan hambre, pero comparten lo que tienen.
  • ¿Un lugar especial? El santuario de Medjugorje en Bosnia Herzegovina. También recuerdo con un cariño especial los países de América Latina que visité por ser pueblos con una profunda fe católica.
  • ¿Hay alguna experiencia que te haya dejado una huella importante? En los países pobres, el que es pobre sabe lo que es el hambre y te ayuda a comer. Esto me ha llevado a querer ayudar en los países pobres de espíritu pero no se dejan, como España, por ejemplo. El dinero y el materialismo es lo que está moviendo a la gente hoy, en un bloque de pisos, con dos puertas y los vecinos no se conocen.
  • Dices que has ayudado y quieres seguir ayudando a cambiar la vida de otras personas ¿Cómo comenzó esta inquietud? Hace cinco años, comencé ayudando. Tengo fuerza para curar con mis manos. Las personas en Europa no se fían por una razón, creen que lo hago por dinero pero lo hago por amor. Las personas somos materialistas. Yo siento la energía positiva y negativa al momento. Es lo que quiero seguir haciendo después de haber recorrido el mundo.
  • Ahora te encuentras preparando un libro que resume tus experiencias, vivencias y aprendizajes para ayudar a otros peregrinos. ¿De qué se trata? El libro se titula Los tres enemigos del peregrino: los curas, los perros (de dos patas) y los pies. Quiero aconsejar con el libro, dar advertencias sobre las tres amenazas que son los enemigos de los peregrinos en todo el mundo. Una vez un cura no me dejó dormir en su parroquia, me echó como un perro. En el Ayuntamiento de Deba, fui a la oficina municipal y como me vieron con barba y mal aspecto no me permitieron dormir en el albergue municipal para peregrinos. Son experiencias que quiero contar para que la gente sepa cuáles son los enemigos que se pueden encontrar en el camino.

Le conocí en junio de 2014, venía en su viaje de regreso desde El Vaticano donde se había reunido con el Papa Francisco I. José se encontraba en Cádiz cuando recibió una carta del Papa invitándole a reunirse con él. Venía desde Roma y estaba ahora en el País Vasco, en el albergue Izarbide, a cinco minutos de la ermita del Calvario. Su plan era permanecer allí trabajando a cambio de hospedaje y comida y reunir dinero con las propinas para continuar el viaje de regreso a casa. A esta fecha, noviembre de 2014, no se donde estará, me gusta pensar que a sus 65 años sigue caminando, contando chistes y dando consejos a los peregrinos como lo hizo conmigo.

Jose Pellegrino-Izarbide

José con el propietario del albergue. |Fotografía: Ana Varela

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Viajera independiente, venezolana de nacimiento y española de herencia. Ha fusionado su experiencia profesional en Marketing con el Periodismo de Viajes. Emprende cada viaje atraída por la diversidad cultural, la naturaleza, la gastronomía, la fotografía y la reflexión.
3 Comentarios sobre esta publicación.
  • Nerea
    13 Diciembre 2014 at 7:57 pm
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    Hola Ana;gracias por esa maravillosa entrevista y esas superfotos,que ya se nota que la cámara es muy buena a parte de la fotografa,sin quitarte el mérito.Si quieres lo puedo poner en el Facebook de Izarbide.
    En cuanto a José,que nosotros le llamamos Antonio,no sé mucho de su paradero;había tenido unas cuantas entrevistas de las cuales salió en el periódico El Diario Vasco,una vez en Éibar y otra en Bilbao,mientras se despedía de sus amigos de el Gran Camping de Zarautz.Siempre decía que iba a volver a su casa de Cádiz pero no se si después de tantos años caminando sería capaz de volver.De todas maneras,si me pongo en contacto con él ,le haré saber de tu entrevista.

  • Ana Varela
    17 Diciembre 2014 at 1:05 am
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    Hola Nerea, encantada que te haya gustado la entrevista y las fotos, fue una suerte para mi haber elegido ese día hospedarme en el albergue y haber podido conocer a Antonio. Ojalá vuestros caminos se crucen de nuevo y podáis hacerle llegar el artículo. Un abrazo. Eskerrik asko.

  • Nina
    3 Julio 2016 at 4:10 am
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    Wow, qué historia tiene el hombre! de verdad que leerla me erizó la piel, a pesar de los duros episodios que ha tenido en la vida se ve que no pierde la sonrisa, qué bueno que la vida le dio una segunda oportunidad y que ha sabido aprovecharla.

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