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jueves, julio 11, 2024
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Las cantinas de Ciudad de México: un viaje cultural y gastronómico

Vas caminando por las calles empedradas del Centro Histórico de la Ciudad de México, es el año 1880. Eres un hombre de unos treinta años, vestido con un traje de lana, con un sombrero de ala ancha que te protege del sol del mediodía. Tu camisa, blanca y almidonada, contrasta con el oscuro chaleco que llevas encima. Vienes de una mañana ajetreada en el Zócalo, donde las noticias y los debates políticos se cruzan como duelos verbales entre los ciudadanos que buscan reformar esta nación joven y vibrante.

Al cruzar una esquina, el aroma a tabaco y agave fermentado te guía hacia la entrada de una cantina. Empujas la puerta de madera, dejas atrás el bullicio de la calle y te recibe el bullicio de conversaciones, risas y el sonido de vasos chocando. Tú, a la barra, una de madera. Pides un “caballito” de tequila.

Observas a tu alrededor: a tu izquierda, un grupo de escritores debate acaloradamente sobre la última obra publicada en el periódico local; a la derecha, unos comerciantes comparten anécdotas de sus viajes a Veracruz, intercambiando consejos sobre negocios y aventuras.

Este escenario, vivo y palpable, es solo un día más en la vida en las cantinas de la Ciudad de México del siglo XIX, esos espacios singulares donde cada trago y cada conversación son testimonios de una época definida por su fervor por el progreso y una inquebrantable fe en el futuro.

El contexto histórico de las cantinas mexicanas

El gallo de oro, una de las cantinas más antiguas de la Ciudad de México.

Ahora que ya te hicimos sentir dentro del ambiente de las cantinas de Ciudad de México, hablemos de la historia detrás de estos espacios, porque su contexto es clave para entenderlas. En el siglo XIX, la capital de México se encontraba en un punto de inflexión crucial, tanto política como socialmente. Tras obtener la independencia de España en 1821, el país experimentó un periodo de intensa transformación que se reflejó en cada aspecto de la vida cotidiana, especialmente en la capital. Esta era de nuevas ideas y comercio floreciente fue moldeada por varios factores clave:

  1. La influencia de las corrientes liberales europeas fomentó un clima de debate y renovación política. Las Leyes de Reforma, iniciadas por Benito Juárez en la década de 1850, buscaban modernizar al país a través de la separación de la iglesia y el estado, la secularización de la educación y la redistribución de tierras. Este ambiente cargado de ideales progresistas incentivó discusiones políticas y sociales, muchas de las cuales tenían lugar en las recién establecidas cantinas.
  2. La apertura de México al comercio internacional y la inversión extranjera trajo consigo una oleada de modernización e industrialización. El ferrocarril, introducido en la década de 1870, transformó la economía y la sociedad, conectando la Ciudad de México con puertos y regiones mineras, lo que aceleró el comercio y facilitó la movilidad social. Las cantinas se beneficiaron de este auge económico, convirtiéndose en puntos de encuentro para discutir negocios y novedades.
  3. A medida que la ciudad crecía y se diversificaba, también lo hacía su vida cultural. Teatros, óperas y salones literarios florecían, mientras que la prensa liberal promovía el debate público. Las cantinas jugaron un papel crucial como espacios de encuentro social y cultural, donde artistas, escritores y políticos podían intercambiar ideas y proyectos.
  4. La Ciudad de México comenzó un proceso de transformación urbana inspirado en las capitales europeas, con la construcción de grandes avenidas y edificios emblemáticos. Este desarrollo urbano creó el entorno perfecto para el surgimiento de las cantinas como establecimientos fundamentales en la trama social de la ciudad.

¿Qué sigue? Hacer una ruta por cantinas de Ciudad de México, y además nos centraremos sólo en el Centro Histórico. ¡Sí, señor! ¡Sí, señora!

Ruta por cantinas del Centro Histórico de Ciudad de México

Las cantinas del Centro Histórico de la Ciudad de México, han sido testigos de encuentros entre artistas, intelectuales y políticos, sirviendo no solo bebidas tradicionales mexicanas como el tequila y el pulque, sino también fungiendo como escenarios vivos de la historia y la cultura mexicana.

Las cantinas de Ciudad de México han sabido evolucionar con el tiempo, transformándose para recibir a una nueva generación de visitantes sin perder ese encanto histórico que las caracteriza. Al entrar en una cantina te encuentras con un ambiente que, aunque actualizado, sigue fiel al espíritu acogedor y desenfadado de antaño. Las paredes, a menudo adornadas con fotografías antiguas, murales coloridos, cuentan historias de un México tanto antiguo como contemporáneo. La música varía desde los clásicos mariachis hasta géneros más modernos que suenan desde una rockola en la esquina, ofreciendo un soundtrack que acompaña perfectamente la experiencia.

En cuanto a bebidas, el tequila y el mezcal y hasta el pulque siguen siendo los reyes, servidos puros o en una variedad de cocteles que muestran la versatilidad de estos espirituosos. Además, no es raro encontrar una selección de vinos y licores internacionales, adaptándose a la creciente demanda de una clientela más global.

La comida es un pilar fundamental en las cantinas de Ciudad de México. Lejos de ser meros acompañamientos, los platillos son una atracción principal, con menús que van desde botanas clásicas hasta comidas completas. Muchas cantinas se enorgullecen de su oferta culinaria, con recetas que han pasado de generación en generación, manteniendo viva la rica tradición gastronómica mexicana.

¡Manos a la obra! Nuestra selección de cantinas:

1. La Opera: famosa por la bala de Pancho Villa en su techo y su decoración estilo barroco. Dirección: 5 de Mayo #10

2. Salón Tenampa: emblemática por ser el epicentro del mariachi en la Plaza Garibaldi. Dirección: Plaza Garibaldi #12

3. Bar La Faena: conocida por su decoración taurina y su aire nostálgico. Dirección: Venustiano Carranza #49

4. El Tío Pepe: una de las cantinas más antiguas que ofrece un ambiente bohemio. Dirección: Independencia #26

5. Salón Palacio: famosa por sus tradicionales juegos de mesa y su ambiente familiar. Dirección: Allende #9

6. Cantina El Gallo de Oro: un lugar con historia, preferido por intelectuales y artistas. Dirección: Bolívar #31

7. La Mascota: Aquí ojo con las botanas gigantes. Dirección: Mesones #20

8. Cantina La Guadalupana: un rincón lleno de historia con un ambiente acogedor. Dirección: Belisario Domínguez #32, Centro Histórico, 06010 Ciudad de México, CDMX.

9. Cantina La Ribera: popular por sus espectáculos de música en vivo y su atmósfera animada. Dirección: José Joaquín Herrera #29

10. Cantina El Sella: Ambientazo y muy de clientes de toda la vida. Dirección: Dr. Lavista #190, Doctores. (Aunque está un poco fuera del Centro Histórico, su ambiente único merece una mención).

Arlene Bayliss
¡Ahorita Vengo! Eso dijo en su casa y no ha vuelto. De Tijuana en Barcelona. Comunicación y periodismo de viajes.
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