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Viajar para vacunarse
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Viajar para vacunarse

¿Podrías creer que hay viajes a Las Vegas para recibir la vacuna contra la COVID-19? Sí, viajar para vacunarse. ¡Turismo de vacunas!

Para la mayoría de los españoles, la situación no da para mucho más que para montarse en un tren de cercanías. Ajustarse bien la mascarilla y contemplar desde la ventanilla un paisaje mil veces visto. Hermoso, sin duda, pero conocido. 

Así que es imposible no recordar otros viajes a destinos lejanos o soñar con los lugares a los que escaparse en cuanto haya ocasión. Pero la ensoñación se desvanece de pronto. Vuelven a aparecer en la cabeza esas palabras y expresiones que desde hace meses nos acompañan en nuestro día a día, en nuestras charlas digitales y en nuestras pesadillas: COVID-19

La pandemia mundial nos dejó sin viajes

Tras siete años seguidos de récords turísticos, hoy por hoy no hay turismo en España.
| Foto de Ketut Subiyanto 

La OMS habla de pandemia para la propagación mundial, o sea, una epidemia extendida por varios países, continentes o todo el mundo y que, generalmente, afecta a un gran número de personas. 

Pues bien, parece ser que somos las personas afectadas por dicha pandemia quiénes aún no comprendemos el término. Solo el virus parece entenderlo.

La misma humanidad que ha aplicado la palabra globalización mil y una veces a situaciones económicas, culturales, sociales, tecnológicas, educativas…, es incapaz de asimilar que la COVID-19 es la mejor expresión de ese término. Ha modificado la vida en todo el planeta. Ha afectado negativamente a cualquier rincón del globo y cada uno de esos rincones pretende combatirlo de forma individual. 

Así la batalla está perdida. El único que viaja con seguridad hoy en día es el virus. 

Nosotros podemos inventarnos test variados y hasta tristes pasaportes sanitarios, y con eso lanzarnos a viajar aquí o allá, adónde nos dejen. Y el virus encantado de nuestros desplazamientos. 

Pagamos los billetes y la estancia para que la variante británica haga turismo en la costa mediterránea, la variante sudafricana conozca los ricos emiratos de la Península Arábiga, o la variante japonesa descubra Estados Unidos y el Caribe. 

Turismo de salud

Los viajes en pandemia
¿Viajar para vacunarse? ¡Ya hay hasta tours!
|Foto: semana.com

La expresión turismo de salud tradicionalmente se ha entendido como la actividad de viajar a balnearios termales. Y en los últimos tiempos no había hotel de categoría que no incluyera entre sus servicios las instalaciones de spa o la experiencia de todo tipo de tratamientos de dietéticos, de masajes o de estética. Sin embargo, eso parece ser cosa del pasado. 

En otro países, como en la frontera del norte de México, el turismo de salud es aquel que recibe a extranjeros (estadounidenses) para ser atendidos por médicos y clínicas privadas.  

Ahora turismo de salud es contratar un viaje, habitualmente a Estados Unidos, que incluya la gratificante práctica de vacunarse.  Sí, viajar para vacunarse y a precios muy atractivos se venden paquetes vacacionales para recibir el milagroso elixir por vía intramuscular. 

La imaginación más voraz de la industria del turismo es así: Viajar para vacunarse.

No obstante, esto tiene otra lectura. Este tipo de viajes no es accesible para la gran mayoría de la población. Y por lo tanto, la gratuidad de la vacunación y el derecho a la salud parece ser menos democrático de lo deseable.

 Aunque esto da para una divagación más profunda en la que aparecerán exclusivos viajes de miembros de la casa real española a Abu Dhabi o celebritis bien pagadas por la tele pública que no dudan en contarnos cómo se vacunan en Estados Unidos.

Cierres perimetrales para unos y …

Llegada de turistas alemanes a mallorca
Titular en el periódico El País

Un control de carreteras en la salida de tu ciudad  impide que viajes a ver a tu novio o novia en el pueblo de al lado. Todo sea por el bien común y ya llegarán tiempos mejores. 

Pero vuelves a tu casa deseando charlar, tocar, besar a tu pareja y en vez de eso enciendes la televisión o ves en las redes sociales la noticia de una fiesta ilegal protagonizada por franceses en Madrid o Barcelona.  O vez que los alemanes no dejan de llegar a Baleares como si se tratara de un puente cualquiera. 

 ¿Pero qué cierre perimetral es este?

Ya que los responsables políticos lo permiten, incluso incentivan estas situaciones, tal vez deberían ser las caras visibles de la industria turística quienes critiquen sin ambages los hechos y sus razones. Estas fiestas ilegales no dejan de ser el denostado balconing de Mallorca, o sea, pan para hoy y hambre para mañana. 

La imagen que se da es absolutamente vergonzosa y la recompensa económica es paupérrima.

Pasaporte sanitario y viajar para vacunarse

Hasta hace poco antes de viajar a ciertos países, por ejemplo de África o el Sudeste Asiático consultábamos a las autoridades sanitarias la conveniencia o no de aplicarnos alguna vacuna. Pero con la actual situación, la palabra vacuna pierde su connotación exótica o aventurera. Ahora es una necesidad global. ¡Y también un producto! 

Por ello se ha hablado de expender algún tipo de certificado que acredite nuestra vacunación o inmunidad respecto al coronavirus, para así tener derecho o no a viajar. La idea desde un punto de vista sanitario, con vistas a evitar la propagación constante de la enfermedad, puede tener su lógica. Pero no hay que engañarse, la idea de ese pasaporte sanitario cada vez es menos una cuestión de salud y más de economía.

Muestra de ello es que recientemente una comunidad autónoma española habló de implantar su propio certificado para permitir o no la entrada en su territorio. Algo que legalmente no puede hacer, ni le corresponden tales atribuciones, ni tiene ese poder. O sea, es una cuestión de incompetencia en todos los sentidos de la palabra.

Es una anécdota puntual y local, pero lamentablemente manifiesta la política de improvisaciones. Cuando se hace necesario todo lo contrario. Implantar un pasaporte de vacunación que restrinja los movimientos requiere de mucha reflexión sobre semejante documento. ¿Qué pone en él? ¿Para qué sirve? ¿Sirve para viajar o también para optar a un trabajo, poder solicitar un préstamo o hacerse socio de tal o cual club? 

Por fortuna, los ciudadanos tenemos derechos absolutamente irrenunciables. Y sería una lástima perderlos por las ocurrencias de incompetentes.

El virus hasta en el equipaje

De una forma u otra, hace ya muchos meses que se implantó la idea de que había que convivir con el virus. No vencerlo, sino convivir con él. Pues bien, si ese era el reto, lo cierto es que lo hemos conseguido. Convivimos tanto con él, que a veces hasta nos olvidamos de su existencia.

Se ha informado que para el próximo verano se han reservado el 75% de los apartamentos turísticos en ciertas zonas del litoral español. Se prefiere este tipo de alojamientos por motivos de seguridad, como si uno se fuera a pasar sus vacaciones confinado en la vivienda. No, la mayoría del tiempo se estará rodeado de gente en la playa, en el paseo marítimo, en los chiringuitos o en las ansiadas fiestas nocturnas.

Ese es el turismo de sol y playa de siempre, de antes, el que se inventó hace décadas. Y parece ser que hemos convivido tanto con el virus que es lo que buscamos ahora masivamente. 

Las reservas de apartamentos o casas rurales en el interior no van tan boyantes. Así que queda claro que volvemos al turismo de masas. Sin duda el menos adecuado para convivir con el virus. Ahora se habla de un turismo regenerativo, que va en la línea de un turismo sostenible eco y demás conceptos que no dejan de buscar que, cuantos más viajeros, mejor.

Inmunidad de rebaño 

Hace unos meses surgió esa expresión y se convirtió en el gran deseo social. Así se nos ha presentado en discursos desde las tribunas de oradores o en las tertulias de escandalosos periodistas. Sin embargo, los hechos han demostrado que el rebaño ya era inmune. 

Todos nosotros, como buenos borreguillos, hemos sido siempre un rebaño inmune a cualquier pensamiento lógico, y desde luego que estamos inmunizados frente a cualquier actitud solidaria con nuestros congéneres. Primero la gran mayoría fuimos obedientes y después esa misma mayoría estamos apretando el acelerador para emprender el camino a la vieja normalidad, sin haber aprendido nada. 

¿Pagarías por viajar para vacunarte?

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Periodista, creador de contenidos independiente.

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