Para aquéllos que sientan curiosidad por la historia de la exploración polar, para los que están interesados en conocer las gélidas regiones polares del Norte o para los que, simplemente, quieren disfrutar leyendo el día a día de una expedición de aventura a uno de los sitios más remotos del mundo, se acaba de publicar el libro VIAJE AL BLANCO, Editorial UOC.

Se trata de un diario de expedición, un libro de superación personal, una historia de la exploración polar y una llamada a la concienciación medioambiental.

El libro es el diario de los nueve días pasados sobre el hielo, de una pequeña expedición de cuatro componentes, en uno de los ambientes más hostiles del planeta, esquiando a lo largo del Último Grado hasta el Polo Norte, los últimos 111 km por encima del hielo polar. En el libro se narra el último trayecto, desde que un avión traslada al equipo desde Svalbard a la base itinerante polar Barneo, que cada año en primavera los rusos montan sobre el hielo a la deriva cerca del Polo. Ahí los expedicionarios fueron recibidos por Víctor Boyarsky, director de la base y gran explorador polar, para acabar de organizar la compleja expedición. Desde Barneo, un helicóptero llevó al grupo hasta el inicio del grado 89N, donde empezó la travesía glaciar.

VIAJE AL BLANCO describe todo el viaje desde la base rusa hasta el mismo eje de la Tierra. A veces trágico, a menudo con pinceladas de humor, es un vivo retrato de los pormenores de una expedición polar a través de los hielos árticos, con la minuciosidad y los detalles que muchas veces se obvian en los relatos de los grandes exploradores.

De la singularidad del libro se hace patente el prólogo, firmado por Francesc Bailón, antropólogo especializado en los inuit de Groenlandia, quienes ayudaron en su día a Robert Peary para alcanzar el Polo en 1909. Bailón, gran conocedor de la historia de las exploraciones polares, escribe: «¿Quién no ha soñado y pensado alguna vez en este lugar tan mítico como es el Polo Norte? De una forma u otra todos hemos sido partícipes de un mismo sueño y de una misma aventura. La gran diferencia es que mientras unos siguen imaginándolo, otros ya han estado en él, como es el caso de Jordi Canal-Soler. El autor nos ofrece un singular enfoque intemporal de su aventura ártica, cargada de muchos matices.»

A través de la lectura del libro el lector aprenderá el uso del material transportado por los expedicionarios, notará las sensaciones que producen el frío y la soledad y conocerá como se satisfacen las necesidades más vitales, cuál es la mejor comida para obtener energía, como hay que ir vestidos para aguantar el frío o cuán difícil y desgastante es arrastrar el trineo cargado para superar los bloques de hielo.

El libro también tiene una segunda lectura como libro de superación personal, trabajo en equipo y consecución de un objetivo, centrándose en el esfuerzo conjunto para superar todas las barreras que los obstáculos del hielo, las bajas temperaturas y el aislamiento suponen.

Y, comparando la expedición actual con las precedentes, VIAJE AL BLANCO también se convierte en una relación histórica de las distintas expediciones que buscaron previamente el Polo Norte. Desde John Franklin a Fridtjof Nansen, de Frederick Cook a Robert Peary (de cuya llegada se celebraba el centenario durante los días relatados en el libro), los expedicionarios históricos y modernos pasan por las páginas de VIAJE AL BLANCO para ilustrar cómo, aunque la tecnología ha cambiado radicalmente el funcionamiento de las expediciones actuales, aún sigue existiendo en el hombre el ansia por llegar más allá de lo conocido.

El frágil ecosistema del Ártico se está destruyendo a causa del calentamiento global, y la expedición de Último Grado tal y como se realizó será imposible dentro de unos pocos años, cuando el hielo sea demasiado fino como para esquiar por encima de él. Así, relatando de primera mano los efectos del cambio climático mundial, VIAJE AL BLANCO es también un alegato contra la contaminación y una llamada al respeto por una de las zonas más vírgenes de nuestro planeta.

VIAJE AL BLANCO es, en realidad, un testimonio de la belleza del Ártico y el respeto del hombre por una de las zonas más inhóspitas y más vírgenes de nuestro Planeta.

 

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Sobre el autor

Periodista en viajes de Tijuana en Barcelona. Es editora y creadora de contenidos.

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