Arte y Cultura

Los Tesoros de Tarragona

Al sur de Cataluña y en plena Costa Dorada se encuentra Tarragona, ciudad de largas playas mediterráneas. Aquí se esconden no uno, sino varios tesoros, de hecho no se esconden, se muestran abiertos a la vista del viajero. Tarragona es ciudad romana, y medieval, y modernista, y catalana; Tarragona tiene ruinas, arquitectura, tiene un casco histórico y vida fuera de él. La ciudad parece que siempre tiene algo que contar.

Si tenemos que empezar por algún lado, el punto cero es el centro histórico de la ciudad con las huellas de Tarraco. Allí se encuentra el conjunto arqueológico, uno de los más extensos de la Hispania Romana que se conservan en España, la ventana al antiguo asentamiento romano en la Península Ibérica. Es en la zona más antigua, donde también vive la época medieval que dejó como herencia varios edificios emblemáticos y toda una muestra y mezcla de estilos artísticos, desde el gótico, románico, renacentista, hasta el barroco. Y al salir del centro sigues respirando historia y arte que se manifiesta en arquitectura modernista, además, museos, teatros, tiendas, terrazas y restaurantes donde sirven el pescado azul de Tarragona. Esta ciudad, es un abanico de tiempos con más de veinte siglos de colores que huele a mar.


Uno de los miradores de Tarragona, al fondo, la Catedral. |Fotografía: Arlene Bayliss

Los tesoros de Tarragona

  • El vestigio de Tarraco. Empecemos con una vista panorámica de la ciudad con la Maqueta de Tarraco. Una perspectiva que ayude a crear la imagen a escala del pasado de Tarragona en su mejor momento. La Maqueta de Tarraco la encuentras en el Museo Nacional Arqueológico que resguarda los vestigios arqueológicos de esta región, desde la Prehistoria a la época medieval expuestos en esculturas, mosaicos y objetos de uso personal y cotidiano. Con esta introducción, estarás listo para sumergirte en el recorrido romano: la Muralla, el Templo, el Foro, el Circo, el Anfiteatro, el Acueducto y un poquito más, porque son más de una docena de puntos de interés.    
  • La herencia medieval. El monumento más representativo de la época medieval está dedicado a Santa Tecla y que está en el mismo lugar que el templo romano. La Catedral se empezó a construir en el siglo XII en estilo románico y terminó en gótico; en 1331 quedó inacabada por la peste negra. Además es posible imaginar este periodo con el claustro, el antiguo hospital de Santa Tecla, las bóvedas de la calle  Mercería y el ayuntamiento antiguo, por mencionar algunos testigos.
  • El mercado. Lo dicen los grandes chef viajeros del mundo, métete a los mercados, come en ello, prueba, pregunta, toca. El mercado de Tarragona es otra puerta que se abre a su cotidianidad, a sus frutas y verduras, a sus tradiciones gastronómicas. Hablamos del mercado que se instala los miércoles y los sábados en Plaça de la Font, el de antigüedades que se pone los domingos en la Parte Alta, ambos en el centro histórico, y en la Rambla Nova, martes, jueves y viernes, otro clásico mercado de ropa y antigüedades. Una tradición que tiene su propio momento y espacio.
  • Hacer el vermut. ¿Qué te parece si tomamos algo en una de las plazas de la ciudad un poco después del mediodía? Hacer el vermut, el encuentro social que se acompaña con este licor servido con una rodaja de naranja y una aceituna, el pretexto para incluir una patatas bravas y unas olivas rellenas de anchoa, algo ligero porque a las más tardar a las dos de la tarde, nos vamos a comer, incluso podrías quedarte allí mismo. ¡Pregunta por el menú!  
  • El barrio de los pescadores. El Serrallo. Es el barrio de donde viene el olor a mar, a pescado. Son unas cuantas calles entre la vía del tren y el puerto, un tanto alejado al resto Tarragona, de calles estrechas y edificios sencillos que muestra como un cuadro, la imagen más mediterránea de la ciudad. Al caminar por aquí, identificamos a los pescadores, a los turistas, a las familias locales, y todos terminan encontrándose a la hora de la comida en alguno de los restaurantes. 
  • De lo romano al modernismo. Tarragona también cuna del modernismo, señorial y refinado. Fácilmente podríamos dedicarle un capítulo especial a la arquitectura, la suma de creatividad, elegancia y regionalismo de una corriente europea que encontró su personalidad. Por ejemplo, la casa Castellarnau, es un buen inicio, allí se encuentra el museo de Historia de Tarragona, donde encuentras barroco, salones neoclásicos, lámparas de araña, colecciones de relojes, pinturas con escenas mitológicas, Modernismo. Otra joya es Casa Canals con un salón de baile único; el teatro Metropol decorado con olas, peces, quillas y barcos; el convento de las Teresianas, la casa del Doctor Aleu o la casa de Musolas, la Quinta de San Rafael. Existe la Ruta del Modernismo en Tarragona.
  • La Rambla y el balcón mediterráneo. Si empezamos en el centro, terminamos en el principal paseo de la ciudad y el centro de la vida diaria. La Rambla Nova. Terrazas, restaurantes, tiendas, arquitectura, diseño, arte por la calle, monumentos, flores, jóvenes, familias. Aquí se viene a pasear, de inicio a fin, sobre todo hasta el final de la calle porque terminas en el Balcón del Mediterráneo, un mirador prominente con una panorámica del Mediterráneo, la cereza en el pastel.
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¡Ahorita Vengo! Eso dijo en su casa y no ha vuelto. De Tijuana en Barcelona, comunicóloga con un máster en periodismo de viajes.

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