Mirada viajera

Teide: el techo de España

Oteo desde la ventanilla del avión. Ahí está. La gran mole me da la bienvenida a la isla de Tenerife. No importa que haya mar de nubes o que todavía no se distinga el resto de la orografía, la imponencia del Teide me indica que ya estoy en casa.

Sus 3.718 metros de altitud lo convierten en la montaña más alta de España y en uno de los principales símbolos de Tenerife y Canarias, pues es posible divisar su silueta desde las siete islas del archipiélago. Los aborígenes ya lo veneraban. Además de su importancia para la trashumancia, el Teide era un lugar sagrado y temido. Los guanches –antiguos habitantes de Tenerife– lo llamaban Echeyde y creían que en su interior vivía un ser maligno, conocido como Guayota. La leyenda cuenta que Guayota secuestró al dios del sol, Magec, y la isla quedó a oscuras. Entonces los guanches invocaron a su dios supremo, Achamán, quien logró liberar a Magec y encerrar a Guayota dentro del volcán. Se dice que el último cono del Teide, el llamado Pan de Azúcar por su color claro, es el tapón que puso Achamán.

El Teide es, en realidad, la parte más alta, porque toda la montaña se corresponde con el complejo Teide-Pico Viejo, un estrato volcán que todavía permanece activo, como lo demuestran la erupción histórica de las Narices del Teide (Pico Viejo) en 1798 o las fumarolas que emanan de su cráter. Pero el aspecto de este estratovolcán y su alrededor no ha sido siempre así. Anteriormente existió uno mayor, el Edificio Cañadas, que hace unos 180.000 años se desplomó, formando la gran caldera de Las Cañadas y el volcán Teide-Pico Viejo.

Las Cañadas del Teide fueron declaradas Parque Nacional en 1954, siendo el primero de Canarias y el tercero de España. También ha engrosado la lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y constituye el Parque Nacional más visitado de Europa. Subir al Teide constituye una clase magistral de biología y geología. Si se sube desde la costa, se pasa por todos los pisos de la vegetación existentes en Canarias, destacando el ecosistema de alta montaña, formado por la retama, el codeso, el rosalillo de cumbre, el tajinaste o la violeta del Teide, entre otros.

Desde el punto de vista geológico, estamos en un paraje volcánico de gran interés. Coladas de lava, malpaís, conos volcánicos, roques, diques o pitones son los principales elementos geomorfológicos que conviven con grandes formaciones, como La Fortaleza, Montaña Guajara, la caldera de Las Cañadas o el propio Teide-Pico Viejo. Es posible subir al Pico del Teide, en teleférico o caminando, y alojarse en un refugio para disfrutar de un amanecer de altura, pero lo más habitual cuando se dice “voy a subir al Teide” es ir al Parque Nacional. No es sólo un plan para turistas, los tinerfeños vamos al Teide de vez en cuando, sobre todo si hay alguna novedad. Las visitas más multitudinarias se producen cuando nieva. Además de ser la ocasión de poder ver la nieve en la isla, porque de otra forma no la veríamos, es la excusa perfecta para pasar una jornada en familia o con amigos, y divertirse deslizándose por las laderas con la tabla de la playa, una bolsa o con el parasol del coche.

Otra ocasión especial es en la primavera, cuando florecen el codeso, la retama y, sobre todo el tajinaste rojo. Hay gente que va por su cuenta o se apunta a excursiones organizadas para disfrutar de ese momento. Los tajinastes rojos son arbustos con forma de lanza que pueden llegar a superar los 2 metros de altura. Pasan desapercibidos hasta la primavera, cuando se cubren de flores rojas. El Parque Nacional del Teide también ofrece la posibilidad de realizar numerosos senderos de diferente dificultad y, aprovechando su altitud, es un buen lugar para contemplar las estrellas en las noches despejadas.

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Nació en Logroño pero vive en Tenerife desde los ocho años. Es graduada en Periodismo con un Máster en Periodismo de Viajes. A esta española curiosa e inquieta le gusta viajar con su cámara de fotos y libreta en mano, ya sea al otro lado del mundo o a la vuelta de la esquina.
Un comentario
  • Expresiones españolas para flipar | Escalas Viajeras
    11 Febrero 2016 at 1:04 pm
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    […] son distintos entre este país y el mío. Ya no hablemos del acento que cambia en cada región de España, porque he llegado a pensar que un canario es venezolano y que un catalán es francés; ni […]

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