¿Qué  hace que un viajero, se convierta en tal? ¿Por qué sus prioridades son trabajar para comprar un boleto de avión? ¿Porqué hay quienes necesitan viajar para sentirse vivos? ¿No se vive si, no se viaja? ¿Es una adicción el deseo de preparar maleta? ¿Por qué viajan los viajeros?

Descubrir terrenos desconocidos para nosotros, maravillarnos de la naturaleza, sentir libertad, estar lejos sin concebir los kilómetros de distancia, conocer otra cultura, perdernos de nuestro mundo para entrar a otro, caminar como no lo hacemos diariamente, probar otras comidas, hablar con otras personas; son sólo algunas de las razones que nos mueven a quienes tenemos el gusto por viajar.

Carla Llamas, joven periodista de viajes, autora del blog La Maleta de Carla, dice que viaja para aprender. “Uno no puede conformarse con lo que le rodea, es muy enriquecedor personal y profesionalmente, comprobar que hay tanto en el mundo y tan diferente”, y claro, como buena viajera dice: “quiero verlo todo”.

Susana Rodriguez, también adentrada en el mundo del periodismo de viajes, autora de Companys de Viatge, y quien recientemente regresó de un viaje pendiente para ella en Nueva Zelanda,  dice que “viajando soy feliz, así de simple y complejo a la vez. Y soy feliz porque veo lugares nuevos, conozco gente interesante, aprendo, estoy con la compañía que deseo, me siento libre y viva, hago lo que quiero sin compromisos, ni obligaciones, ni horarios”.

Aline Corpus, periodista mexicana, que gusta por los viajes que implican largas caminatas, y encuentros directos con la naturaleza, viaja porque “me di cuenta de que el cuerpo necesita alimentos para andar, la mente requiere conocimientos para funcionar, pero el alma, el espíritu, requiere de viajar para liberarse de la envoltura de lo cotidiano. Yo no he encontrado otra forma de crecer”.

Viajar alejaba la agresividad, el sentido de alerta permanente, pasas de largas conversaciones  o debates a largos silencios. Aleja la tensión y entra la contemplación. Si, si se puede sólo desear comprar un boleto de avión, o tener algunos días libres para emprender algún viaje, aunque sea corto. Verte a ti mismo en lugares inimaginables te inyecta vida.

El concepto de normal, conocido, tradicional, aceptado o correcto, toma una  dimensión distinta cuando nuestra realidad, se enfrenta con otra. Nace un intenso cuestionamiento que provoca un enfrentamiento y reacción entre todos los sentidos y que permite siempre, darle paso a las sonrisas, a la claridad de pensamientos, de comprensión a otros entornos, otras culturas, es decir, se concibe el mundo, o lo que podemos entender de él, de forma más clara.

Las razones para viajar pueden ser muchas, finalmente, es parte de la historia humana, la migración, el movimiento, la vida de nómada, del deseo de descubrir, de buscar y de encontrar. Con más de 200 países en el mundo en cinco continentes, con todos los climas posibles, en tierras de todas las texturas, con un número inexacto de lenguas e idiomas, es inevitable sentir inquietud. Un cosquilleo en los pies de ansiedad alimenta el deseo de viajar para quienes lo han experimentado.


 

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Sobre el autor

Estudió comunicación en Tijuana y se especializó en periodismo de viajes en Barcelona, es editora y creadora de contenidos viajeros.

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