¿Cuántos museos has visitado que evoquen algún sonido? No es muy común. Por eso cuando caminaba por una de las salas del Museo del Prado y escuché el canto de unas aves, mis pies se movieron directo hacia donde se producía el sonido y me quedé contemplando una obra que sin este estímulo, habría pasado desapercibida. El cuadro se llama “Concierto de aves” del pintor flamenco Frans Snyders y forma parte de la exposición temporal “Historias Naturales” del artista español Miguel Ángel Blanco, quien ha plasmado en su obra la relación entre el arte y la naturaleza. Son veintidós obras expuestas en el museo donde se incorporan elementos relacionados con animales, vegetación y  minerales con una expansión sensorial del momento en que se funden hombre, naturaleza y arte.

Escuchar el canto de cinco aves del Paraíso de subespecies diferentes de las treinta y nueve que existen en el mundo, te hacen viajar del centro de Madrid a los lugares más recónditos de Nueva Guinea, la segunda isla más grande del mundo, de donde es originaria esta especie y donde abundan estas aves de extraña belleza. Cuando llegaron a Europa desde Indonesia, se consideraron aves exuberantes y extrañas porque no se posaban, la razón es que se les cortaban las patas para conservar su plumaje exótico.

No por nada, museo, proveniente del griego μουσειόν o museión que significa lugar de las musas. La definición etimológica es la más apropiada para explicar por qué un museo es el lugar donde se exponen obras realizadas por los artistas bajo el influjo de las musas  y, a su vez, un sitio que se convierte en fuente de inspiración y conocimiento del arte y la cultura para sus visitantes.

En su gran mayoría, los museos incorporan el elemento visual como la herramienta predominante para hacer llegar el arte a quienes lo visitan, obviando el resto de los sentidos en el recorrido por sus diferentes salas y exposiciones. La estimulación del olfato, el oído y el tacto se han ido incorporando en los museos, para transmitir el conocimiento de forma lúdica y empírica, es la mejor manera de envolver al visitante en una experiencia que recordará y transmitirá en mayor medida, en comparación con el alcance de una muestra expresada de una forma visual.

Si te gusta disfrutar del arte, la naturaleza y la originalidad, activa tu imaginación y viaja por un minuto con el sonido de las aves dentro de un museo.

 

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Sobre el autor

Viajera independiente, venezolana de nacimiento y española de herencia. Ha fusionado su experiencia profesional en Marketing con el Periodismo de Viajes. Emprende cada viaje atraída por la diversidad cultural, la naturaleza, la gastronomía, la fotografía y la reflexión.

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