¿Qué estabas haciendo hace 28 años? ¿Ya habías nacido? ¿Tendrías tal vez 5 ó 10 años? Pues imagínate que desde entonces, sí, desde hace 28 años, hubiera un muro que atravesara por completo tu ciudad. Sea donde sea que vivas: Tijuana, Barcelona, Ciudad de México, Caracas, imagínatela partida por la mitad durante los últimos 28 años. ¿Qué lugares no habrían quedado del lado de tu casa? ¿A quien de tu familia habrías dejado de ver? ¿Qué amigos no habrías podido visitar o siquiera conocer?

Así vivió Berlín durante 28 años: partido a la mitad. 28 años en los que los berlineses del este no podían cruzar al oeste. 28 años en que el capitalismo occidental fue visto como una amenaza tan fuerte por parte de la RDA, la República Democrática Alemana, que los soviéticos levantaron una muralla de 45 kilómetros para partir en dos la ciudad, llegando a medir 155 kilómetros en total, al rodear por completo el perímetro de Berlín Occidental.

Tuvieron que pasar 28 años desde aquel domingo de verano -13 de agosto de 1961- en el que se levantó el Muro, para que miles de personas cruzaran libremente del este hacia el oeste.  Ahora te pregunto, ¿qué estabas haciendo hace 25 años? Sí, hace 25 años era 1989 ¿de qué te acuerdas? Los berlineses –de cierta edad- se acuerdan exactamente de dónde estaban y qué estaban haciendo la noche del jueves 9 de noviembre de 1989, porque esa noche finalmente cayó el Muro de Berlín. 

Este año, 2014, se celebran los 25 años de la caída del Muro, un muro que hoy en día sigue presente en la ciudad, a veces casi intacto, como testigo de lo que alguna vez fue. Otras, sugerido, como recuerdo de lo que no debe volver a ser. En algunas zonas, incluso puede ser confundido, como si fuera una barda más entre la maleza –al menos ante los ojos de quien no es berlinés-. En otras zonas, lo que alguna vez fue “tierra de nadie”, el espacio entre-muros, hoy se ha convertido en parques, jardines y ciclovías. Y, en otros tramos, el Muro es incluso una especie de monumento, un lienzo para hablar de conflictos del pasado y del presente, donde artistas de todo el mundo plasman sus obras, sus ideas, sus miedos.

Para mí, el Muro es también un cuestionamiento. Una pregunta maciza, hecha de varillas y concreto que se nos planta de frente como diciendo “¿cómo es que sigo existiendo?” Sí, lo sé, hoy en día ya no existe como tal el Muro de Berlín, ya no divide la ciudad, ya no cumple su función de retener a la gente, de controlarla, pero, en cierta manera, el Muro sigue existiendo, en otros muros, muros que ahora se llaman “Franja de Gaza”, “Valla de Melilla”, “Muro fronterizo de México con Estados Unidos”… Por lo que a mí, el Muro, el Muro de Berlín me pregunta: “¿es que aún no hemos aprendido?”.

Esto es lo que hoy queda, físicamente, de aquel muro. Más que pedazos de concreto.

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Sobre el autor

Mexicana. Gestora cultural, vive en Barcelona desde el 2003. Apasionada del arte y la comida, estudió Historia del Arte y Alta Cocina Internacional.

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