En Nuévalos, Zaragoza, provincia donde predominan las tierras áridas, hay un lugar donde el agua es vida y con el transcurrir del Río Piedra ha moldeado los paisajes que pertenecen al Parque Natural Monasterio de Piedra. Árboles, cascadas, grutas y peces, son el entorno de una jornada que transcurre entre relajación y exaltación provocadas, al mismo tiempo, por la belleza natural de este espacio. El parque natural está contiguo al Monasterio de Piedra, antiguo recinto donde convivieron los monjes de la Orden del Císter desde el siglo XIII, esta construcción ha sobrevivido el paso arrasador de la historia para convertirse en un ambiente destacable por su riqueza natural, cultural y arquitectónica.

El Monasterio de Piedra es un descubrimiento interesante porque sus muros protegen ochocientos años de historia. Sus salones reviven tradiciones monásticas mostrando que “no solo de oración vive el monje” en el Museo del Vino de la D.O. Calatayud, donde se expone el vino como ciencia, cultura y calidad. Sus recintos lo hacen único, como se muestra en la antigua cocina, hoy día convertida en el Museo del Chocolate, porque este fue el primer lugar de Europa donde se cocinó el cacao enviado desde México, junto con la receta de elaboración del chocolate, por un monje Císter que viajó a ese país con Hernán Cortes, conquistador español.

 

 

 

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