Caminaba por el centro histórico de Campeche, Patrimonio de la Humanidad desde 2001, asombrada por descubrir a la única ciudad amurallada de México, frente al Golfo del mismo nombre y que fue fundada en 1531. Había descubierto que no sabía nada de este punto de México, pero una restauración visible por el centro histórico, hacen sencillo el viaje de la recreación, de imaginar ese pasado.

Caminé por la Plaza Independencia, una vía de lo más agradable para el paseo, rodeada de edificios como el Astillero, la Catedral de Jesús Nazareno y en algún momento me distrajo un zapateado. ¿De dónde viene esa música?  El sonido de fuertes y firmes pasos me llevaron a caminar tras aquel sonido hasta llegar a una ventaja, después a una puerta abierta, mira hacia arriba para leer donde estoy y entonce me doy cuenta que entré a la Escuela de danza folklórica.

 

Era la Danza de los viejitos, un bailable tradición del estado de Michoacán. La bailaba el pueblo purépecha para el Dios del fuego y se dice que son cuatro hombres los que conforman la danza, cada uno representa al fuego, al agua, a la tierra y al aire. Con un zapateado y un bastón, piden buena cosecha, hablan con los espíritus y buscan saber más de futuro. También se dice que es una imitación humorística de los hombres españoles, los llamados conquistadores de piel blanca, mejillas sonrosadas, y cierta forma de vestir.

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Sobre el autor

Estudió comunicación en Tijuana y se especializó en periodismo de viajes en Barcelona, es editora y creadora de contenidos viajeros.

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