Arte y Cultura

México está en sus mercados tradicionales

Cruzas la puerta de entrada y el sonido de la calle queda atrás. ¡Pásele, pásele! ¿Qué va llevar güerita? ¿Qué está buscando? ¿Qué le damos? Mira, güerita, pruebe este mamey de temporada, sin compromiso, nada más para que lo pruebe. Hacemos limpias, le echamos las cartas, pase por aquí, señorita, qué le damos, qué va a llevar. ¿Se va a casar? ¿Está buscando un vestido? Es una fiesta de sentidos lo que se vive en los mercados de la Ciudad de México,  representan el México antiguo.

Cruzas la puerta y no transitas desapercibida, todo aquel que te vea pasar te hablará y te invitará a su puesto y no siempre es sencillo decir que no, seguir de largo. Cruzas la puerta y todo es color, los garrafones con agua de frutas, la lluvia de piñatas que cuelga del techo, el pasillo de artesanías, las verduras. Cruzas la puerta de entrada y huele, huele a plantas, a pescado, a chile en polvo, a cilantro. Cruzas la puerta y es inevitable que no reflejes tu asombro, como lo hicieron los primeros españoles que conocieron los tianguis.

En tiempos de la conquista, los tianguis, mercado en náhuatl, se instalaban todos los días de la semana en ciudades como Tlatelolco, Texcoco y Tenochtitlán. En el caso de poblaciones pequeñas se instalaban por ciclos de cinco y hasta veinte días. Pero fuera donde fuera que se establecieran, los tianguis cumplían y cumplen, funciones económicas  de gran trascendencia. Desde abastecer a las familias de los productos que no generan, hasta estimular el desarrollo de una rica y diversificada economía artesanal que en tiempos de la conquista, rivalizaba con la de la Europa¹. Los cronistas del siglo XVI nunca omitieron el tianguis y mencionan a un Hernán Cortés y a diversos personajes españoles, impresionados por el número de personas que se daban cita cada día para vender y comprar. Aunque el mercado se encontraba al interior de la ciudad española, se podía ver tanto a indígenas, mestizos, mulatos, como negros y españoles frecuentándose día tras día en los mercados².

De eso han pasado más de 500 años y las costumbres se transforman pero no desaparecen. Tan sólo en la Ciudad de México existen más de trescientos mercados, y es en el Centro Histórico donde se encuentran los más tradicionales, porque “La actividad comercial, en las distintas sociedades y en diferentes épocas de la historia, ha sido el vehículo del contacto social, y de eso va la cultura, de los procesos de intercambio, de bienes, de símbolos. Para ponerlo de otro modo, no es casual que dos comerciantes le hayan presentado el mundo a Europa: Marco Polo y Colón”. Ferdinando Armenta, antropólogo social.

Mercados en la Ciudad de México |Fotografías: Arlene Bayliss

Los mercados de la Ciudad de México son una ruta de historia(s) y tradición que se mantiene viva, después del periodo de la conquista, de la aparición de los centros comerciales y de las grandes cadenas de supermercados, viva y latente que sigue asombrando a cualquier que entre.

Cinco mercados en la Ciudad de México

  1. Mercado de la Ciudadela: Bordados, trabajos en barro, alebrijes, talavera poblana, platería, son algunas de los estilos artesanales que definen al arte mexicano y que aquí se concentran, como una gran exposición. Fue el primer mercado de artesanías del país, está en la calle Balderas, frente al jardín Morelos y nació como un punto de encuentro y exposición de artesanos itinerantes de la ciudad. Desde 1965 es el Mercado de Artesanías La Ciudadela, donde siguen siendo más de trescientas manos mexicanas las que mantienen este punto de encuentro, es uno de los más visitados por los viajeros nacionales e internacionales.
  2. Mercado Sonora: Hubo un tiempo que le llamaban el “mercado de los brujos y/o de los animales”, hoy es el Mercado Sonora y está en el Centro Histórico. Desde 1957 mantiene sus puertas abiertas y ha crecido hasta llegar a once largos pasillos que se convierten en una ciudad impregnada de personalidades, decorados, puestos herbolarios, juguetes de madera, ropa de temporada, artículos del hogar, artículos para eventos sociales, pero sobre todo, figuras y productos esotéricos; aquí huele a incienso.
Mercados en la Ciudad de México |Fotografías: Arlene Bayliss

Mercados en la Ciudad de México |Fotografías: Arlene Bayliss

  • Mercado de San Juan: Está en la calle Ernesto Pugibe y los sábados y domingos se vive una fiesta gastronómica con aires españoles. Existe una zona de pequeños locales que ofrece tapas, vino y cañas, Una completa degustación de distintos quesos y carnes frías o embutidos, eso sí, no olvidemos que estamos en México y las salsas están presentes. Otra de la características del mercado es su variedad de carnes, frutas y pescados, desde frutas de Nueva Zelanda hasta especias asiáticas.
  • Mercado de La Lagunilla: El arte de chacharear y regatear se vive en el que fue el primer tianguis de segunda mano de la ciudad: La Lagunilla. Es el tradicional mercado de pulgas en el que puedes encontrar prácticamente de todo y podrías caminar todo un día por sus pasillos y no terminarlo; sales con la sensación de que se trata de un mercado sin fin. En realidad, es un conjunto de mercados los que forman parte de La Lagunilla, entre ellos y uno de los más famosos, el mercado de antigüedades que se pone todos los domingos.
Mercados en la Ciudad de México |Fotografías: Arlene Bayliss

Mercados en la Ciudad de México |Fotografías: Arlene Bayliss

  • Mercado de Coyoacán: Aunque merece que hablemos del barrio completo, hacemos escala en el mercado y tenemos algo muy concreto que destacar: Las tostadas de Coyoacán. ¿De picadillo? ¿Pata? ¿Pollo en mole? Una decisión difícil si tomamos en cuenta las gorditas de maíz azul de chicharrón prensado, con requesón y salsa verde que se venden en la esquina. Las tostadas de Coyoacán son el reflejo del estilo de la comida mexicana, por una parte la tortilla y por otra, más de una docena de platillos típicos, en este caso, todos se sirven sobre una tostada, se acompañan con crema, queso, aguacate y claro, un agua fresca.

Cruzas la puerta de salida de los mercados y el sonido de la calle regresa. Los coches circulando, los vendedores ambulantes, una mamá regañando a su hijo porque se quedó atrás. Es salir, y como si se tratara de un pesado abrigo de invierno que te quitas primero por el brazo derecho y luego del brazo izquierdo, sientes el peso de una tradición, de la fiesta de sentidos que vive la ciudad desde aquel México antiguo. De pronto, te sientes como aquellos exploradores que entraron a los tianguis y salieron asombrados y sólo quieres más.

 

 

 

 

 

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¡Ahorita Vengo! Eso dijo en su casa y no ha vuelto. De Tijuana en Barcelona, comunicóloga con un máster en periodismo de viajes.

2 Comentarios sobre esta publicación.
  • El Niño Fidencio, el curandero milagroso – Viajes con Escalas
    25 julio 2017 at 12:34 pm
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    […] un santo, es venerado y visto como tal por miles, posiblemente millones de creyentes en el norte de México y en el sur de Estados Unidos. El Niño Fidencio fue un curandero popular en la década de los 20 y […]

  • Qué ver en el centro de Los Ángeles | Viaje con Escalas
    26 septiembre 2017 at 4:17 pm
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    […] dulces de tamarindo con chile. Hay una veintena de edificios o casas históricas en esta calle y un mercado mexicano lleno de imágenes de la Virgen morena. Me pregunto de dónde nacerá el racismo cuando Los […]

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