¿Te has parado alguna vez a ver los colores que estallan en Madrid cuando, al salir del metro en una tarde otoñal, el sol se va? Decía Joaquín Sabina.

¿Te has parado en uno de esos puntos altos de su ciudad para sólo eso, contemplarla? Esta ciudad te hace placentero perderte, puedes caminarla pero nunca evitarla. Tiene tanta vida que aún cuando estás cansado y quieres irte a casa, su energía siempre parece ser la de un lunes por la mañana, o viernes por la noche, o un domingo por la tarde, siempre tiene carácter, tiene movimiento.  Es un corazón acelerado que no para, puede tener descansos, pero no se detiene.

Por si sola es trascendente, es la capital y por ende, es poderosa. Es influyente, elegante, histórica, moderna, controversial, una mezcolanza que produce una identidad que definen a una de las ciudades más importantes del mundo. Lo que pasa por Londres, por Tokio, por Nueva York, por São Paulo, pasa por Madrid. Los museos de referencia internacional, los mejores conciertos, las más grandes manifestaciones,  las sedes que rodean al mundo están aquí.

Su historia es la historia de España y una de sus calles más emblemáticas es la calle de Alcalá, desde la Puerta del Sol te lleva hacia el noreste de la ciudad y llegas a la Plaza de Cibeles, en donde se hallan lugares emblemáticos: la fuente de Cibeles, el Banco de España o el Palacio de Comunicaciones que desde hace tres años es El Palacio de Cibeles, una joya arquitectónica con 107 años de vida y que hoy es un espacio cultural llamado “CentroCentro“.

En este imponente Palacio hay un mirador que desde hace pocos años está abierto al público y muestra una vista privilegiada de la ciudad. Este terrado te permite ver ese movimiento, sentir ese corazón acelerado desde una altura de 70 metros que te ofrece la planta ocho. Con vistas panorámicas que te dan a ti un respiro para eso, para respirar  y admirar a Madrid desde sus alturas.

Otro punto para tomar aire y otro aire de Madrid, está justo en la Plaza del Callao, al final de la calle del Carmen y en el medio de la famosa Gran Vía que al igual que esta calle, fue construida entre los años 1910 y los años 1940. En sus inicios fue una pequeña plaza entre la calle Preciados y la calle de Jacometrezo pero como la ciudad misma en esa época, la sangre empezó a fluir cada vez por más y nuevas arterias y, desde hace cinco años dejó de ser una vialidad vehicular para ser un camino sólo de transeúntes, pero millones de ellos todos los días y a todas horas. Aquí se han concentrado hasta diez mil personas y tiene un tráfico rodado de 51 mil vehículos diarios. Es Madrid.

En una de las esquinas de la Plaza Callao se encuentra un Corte Inglés y en su planta nueve hay otro respiro, desde otro cielo para ver a otra Madrid. Es una cafetería que siempre está llena, con otra vista panorámica de la ciudad, con el icónico letrero de Schweppes y el horizonte de La Gran Vía.

¿Listos? Tomen un respiro de Madrid, desde sus alturas.

 

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Sobre el autor

Periodista en viajes de Tijuana en Barcelona. Es editora y creadora de contenidos.

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