Mirada viajera

Las hayas de Cataluña

El camino te acerca a las montañas, al aire fresco, al pasto verde. Mientras más avanzas, más deseos  son los que se despiertan por bajarte del coche y andar por esos caminos que miras por la ventana. ¿Faltará mucho? Pensaba aquel día, no había prisa, solo pretensiones de respirar aire puro, sentir desinterés por el mundo, por el tiempo, por la hora, por la vida. Ganas de comer sobre el pasto, apoyarme en un árbol, o en ninguno, pero entre ellos. En busca de las hayas de Cataluña, en busca de la Fageda d’en Jordà.

En Cataluña no es difícil encontrar y descubrir diferentes paisajes y rica diversidad natural. Abrazado por un clima mediterráneo templado, sin problemas te encuentras costas rocosas y escarpadas, suaves playas arenosas hasta llanuras y cordilleras boscosas en el interior; con profundos valles pirenaicos y las altas cumbres nevadas, todas, listas para contemplar y  disfrutar. Una actividad que en esta comunidad catalana se acostumbra, se cuida y se resguarda.

Allí estaban con ese porte robusto, de tallo grande, troncos rectos y un verde primaveral. Dicen que la corteza lisa la mantienen durante toda su vida. Son de tallo corto, y el contorno es de forma ovalada, con el borde ondulado y su verde, un verde vivo. Allí estaban las hayas, en este bosque que, aunque con tramos sombríos, está para perderse, adentrarse en un verde que te despierta deseos de cabalgar, de andar hasta cansarte y parar a respirar, a oxigenarte. Es el El hayedo de Jordá o en catalán la Fageda d’en Jordà, una de las 26 reserves naturales que forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.

Este es un bosque excepcional, no sólo por las hayas que son su característica principal, sino por su ubicación sobre un terreno llano y una colada de lava procedente del volcán del Croscat, un volcán que tuvo dos erupciones, la primera hace 17 mil años, y la segunda hace 11,500 años, es decir, es un viejo y antiguo volcán que aún hoy sigue haciendo de esta tierra una distinta y característica por sus propiedades naturales. En medio del hayedo están las instalaciones de la cooperativa La Fageda, una empresa sin ánimo de lucro que se dedica a la elaboración de yogures y otros productos lácteos que comercializan por toda la comarca y el resto de Cataluña, famosa en la región.

Pero son esos árboles los verdades protagonistas, su altura, su sombra y su forma de dejar entrar el sol. Los invitamos a esta galería fotográfica para puedan imaginarse y adentrarse entre el crujir de sus hojas que aún sobreviven a la primavera.

 

Categorías
Mirada viajera

¡Ahorita Vengo! Eso dijo en su casa y no ha vuelto. De Tijuana en Barcelona, comunicóloga con un máster en periodismo de viajes.

Deja un comentario

*

*