Mirada viajera

El rocío del cielo de Yucatán: Izamal

El carrito de paletas pasa una y otra vez por el parque, da la vuelta, se pierde unos minutos y vuelve a aparecer. Los artesanos venden sus hamacas por 400 y 500 pesos bajo la sombra de los árboles de ese parque, en la banca y en las áreas verdes dispuestos a regatear-negociar. Aquí en Izamal, el tiempo corre pausado, no hay tráfico y el calor reduce la presencia de gente por las calles. Unos carruajes de caballos decorados hacen más pintoresco el color del pueblo, de la vida y tradición que aquí se conserva.

Se trata de uno de los Pueblos Mágicos de México que brilla en amarillo. Es famosa por ser “La ciudad de los cerros”  pero sobre todo “Ciudad de las tres culturas” por tener en su historial un pasado maya, colonial y contemporáneo. Izamal es considerada la ciudad más antigua de la Península de Yucatán y para muchos viajeros, un pueblo dentro de la ruta que los lleva a la cercana Chichén Itzá.

Su zona arqueológica que incluye cinco pirámides, muestran la grandeza su pasado, de sus rituales para el dios Itzamná. El asentamiento deja ver en sus edificios y caminos el poder religioso, político y económico que esta ciudad tuvo sobre el vasto territorio de la cultura maya en MesoamericanaAl igual que otras ciudades mayas, fue abandonada y descubierta por los españoles pero que hasta hoy, se mira en esos cerrros, lo que fueron hace siglos, templos y palacios.

Después de la llegada de los españoles, que encontraron una ciudad prácticamente deshabitada, se construyó el Convento de San Antonio de Padua con 75 arcos que forman un corredor impresionante que encierra una explanada de más de 7,800 metros cuadrados, el segundo más grande del mundo, sólo por detrás de la Plaza de San Pedro. La mayor parte de la piedra de corte de la ciudad precolombina con que habían sido construidos los templos mayas, fue reutilizada para construir el convento franciscano y las viviendas coloniales.

El Papa Juan Pablo II visitó Izamal en agosto de 1993, donde realizó una misa para los indígenas americanos y coronó la imagen de la vírgen de Izamal. Visita que despertó el interés por pintar del color del sol al convento. ¿Recorremos estos arcos?

 

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¡Ahorita Vengo! Eso dijo en su casa y no ha vuelto. De Tijuana en Barcelona, comunicóloga con un máster en periodismo de viajes.

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