Consignas políticas, declaraciones, dibujos, caricaturas, insultos y frases se dejaron en cuevas, muros y ruinas en la época de los romanos. Los hombres del mar, aquellos de grandes viajes entre los océanos cada vez que llegaban a tierra marcaban sus iniciales en las piedras o muros. Por décadas, grupos de jóvenes han salido a las calles bajo seudónimos y con un aerosol en la mano, buscando dejar huella de una identidad bajo un lenguaje que tiene mucha historia, el grafitti. Ciudades completas se han convertido en un periódico mural de las crisis y de las inquietudes.

No se trata de grafitear un nombre propio, el nombre del barrio o el año, desde el origen del grafitti se trata de ideas conceptuales, de ser visto y decir algo. Esto a dado pie a generaciones de estilos, tendencias, movimientos, eventos y una comunidad cada vez más fuerte que pule su trabajo y con ello su dificultad. El grafitti no es sinónimo de vandalismo, sino de expresión y para ello, se usan paredes de casas, negocios, espectaculares, vallas publicitarias, edificios, escuelas, estaciones de metro, de tren, etc.

El graffiti no ha dejado de evolucionar y extenderse por todo el mundo. Actualmente abarca desde grandes murales que son verdaderas obras de arte a pintadas en el metro de cualquier ciudad. Hoy existen murales que se trabajan durante días y no durante horas, sin prisas y con permisos, como una herramienta social que evita bajar el volumen de su voz.

Una de las tantas ciudades que son ejemplo el grafitti es Mallorca, la hermana mayor de Menorca, Ibiza y Formentera que conforman las Islas Baleares de España, un país que ha formado parte de los movimiento del grafitti desde los años ochenta. Mallorca es una belleza paradisiaca con esas con voces de la calle, de los escritores con aerosol, de los buscadores de paredes y muros.

El grafitti en Mallorca está abrazado por una ciudad con patrimonios históricos artísticos, fortalezas medievales, edificaciones del estilo gótico y renacentista. Una ciudad caracterizada por su efervescencia cultural y artística que también tiene espacio para el modernismo, con obras de Antoní Gaudí, Lluís Domenech o Joan Rubió i Bellver.  Mallorca es también un periódico mural de arte urbano,  que te puede hacer detener tu camino para observar estas paredes pintadas llenas de color, con algún mensaje que para muchos puede pasar desapercibidos, pero para otros puede hacerte detener y mirar y cuestionarte y pararte o seguir tu paso. El grafitti no se esconde, busca cruzarse con los ojos del todo el que pasa.

 

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Sobre el autor

Fotógrafo de viajes y desarrollador web de origen español. Le gusta viajar a cualquier sitio desconocido con tiempo de sobra para perderse, encontrarse y volver a perderme, siempre con cámara en mano. Machbel es su alías y el espacio para mostrar su trabajo desde Asturias.

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