Miro el termómetro y aún no sube de los 20ºC. El sol todavía se me antoja un mero elemento decorativo que se cuela a través de la Royal Mile y la tarde sopla una brisa cargada de humedad; sin embargo, Edimburgo huele a verano. Con la llegada de junio, las calles exhalan vida y los turistas aumentan atraídos por las maravillas de la capital escocesa y por el Festival de Edimburgo, o, mejor, festivales de Edimburgo, en plural.

Las horas de luz se alargan y ya puedo salir a la calle sin ocho pesadas capas de abrigo. Percibo que este rincón del planeta es especial; pero más si cabe, en la época estival por su condición de ciudad de festivales. Palpo la cultura en todos los espacios, a cada instante. Literatura, música, artes escénicas…La oferta es amplia y de una inmejorable calidad y no me puedo resistir a darle un buen mordisco a esta sobredosis de cultura en la que nos sumergimos durante el verano de Edimburgo.

Agosto: el mes de los festivales de Edimburgo

La vida de los festivales de Edimburgo. |Fotografía: El Edinburgh Festival Survival Guide

Edimburgo vive con anhelo la llegada de agosto año tras año. Esa es la conclusión que he extraído desde que aterricé aquí hace ya un año. El “festival”, en realidad se refieren a todos los festivales que acontecen el mes de agosto, es la fiesta cultural por excelencia. Durante las últimas semanas de julio el movimiento ya es notable: operarios que comienzan a montar escenarios y otro mobiliario utilizado en los eventos; mayor presencia policial; plazas completamente empapeladas de carteles que anuncian este concierto o aquel espectáculo, pero sobre todo gente, mucha gente.

Así ha sucedido desde el año 1947, cuando se creó el Edinburgh International Festival, especializado en música clásica, teatro, danza y ópera. En una capital donde históricamente la cultura ha sido una pieza importante, y en un país que tradicionalmente ha dado al mundo renombrados escritores, pensadores o músicos, la creación de este evento era una necesidad. Sin embargo, el alto precio de las entradas y su arraigado formalismo lo orientaba a un público muy específico y reducido. La cultura no llegaba a todos y el pueblo pasó a la acción.

En este contexto, un año después, nació el Edinburgh Festival Fringe, para acabar eclipsando a su antecesor. Para mí, es el festival entre festivales, el único que toma la calle verdaderamente para acercar el arte a la gente con su carácter desenfadado y sus precios populares. El Rey de los festivales. Durante un mes completo, caminar es misión imposible y a veces la abundancia de eventos resulta abrumadora.

A pesar de estos pequeños inconvenientes, merece la pena experimentar esta otra dimensión de Edimburgo. Confluyen la ingenuidad y frescura de los jóvenes talentos y la seguridad de los artistas consagrados; la algarabía de las plazas y el ambiente acogedor de las salas y pubs; pero también los teatros improvisados y los escenarios apoteósicos. En este 2017 será todavía más emocionante ya que se celebra el 70º aniversario del Festival de Edimburgo, del origen de toda esta bella locura con sabor a festival.

Los festivales de Edimburgo

La fiesta del Edinburgh Fringe Festival de 2014. |Fotografía: David Cheskin/PA Wire

Hablar de festivales en agosto y obviar al Tattoo Festival, al Festival Internacional del Libro o al Festival de Arte de Edimburgo no tiene sentido. La combinación de todos confiere relevancia y amplían la oferta. Aunque se solapen unos con los otros, permiten que la diversión esté asegurada para todos los tipos de público. Una mezcla perfecta entre la pompa militar de las bandas, la creatividad audiovisual y el poder de las palabras.

Tattoo Festival – La expectación que provocan cada noche, en la explanada del castillo de Edimburgo, los desfiles de las bandas militares, los tambores y las gaitas, se aprecia en la rapidez con la que se venden las entradas (unas 217.000 se ponen a la venta anualmente). Un acontecimiento de corte militar donde los precios del espectáculo nocturno oscilan entre las 25 y las 300 libras, pero que para los niños de hasta tres años es gratuito

Festival Internacional del Libro – Edimburgo fue declarada Ciudad de la Literatura por la UNESCO en el año 2004. Muchos de sus rincones están enlazados a la literatura y a renombrados escritores como R.L.Stevenson o Walter Scott. Con este historial era imprescindible que se apostara por un evento de esta índole que trae cada año alrededor de 750 actividades para grandes y pequeños. Coloquios, debates y presentaciones son algunas de las propuestas que se presentan en las carpas de Charlotte Square durante dos semanas.

Festival de Arte de Edimburgo – Con una media de 250.000 visitantes anuales y con un amplio elenco de artistas consagrados y emergentes, se presenta la fiesta del arte visual. Es otra de las citas que debes apuntar en la agenda. Su corte innovador, así como su variado programa de actividades que incluyen actuaciones, proyecciones, exposiciones, coloquios y hasta rutas guiadas, son la oportunidad idónea para acercarse a descubrir el panorama audiovisual, desde Edimburgo para el mundo.

Junio de cine y julio con sabor a blues y a jazz en Edimburgo

La música es el elemento estrella de todos los festivales de Edimburgo. |Fotografía: Simon Williams

Si agosto es el mes estrella de los festivales de Edimburgo, junio y julio son la antesala, el calentamiento de motores previo. La llegada del buen tiempo es la ocasión más idónea para que la audiencia acuda a disfrutar de una buena proyección audiovisual o a marcarse un buen baile a ritmo de jazz.

Festival Internacional Film Festival – Desde 1947, Junio transforma a Edimburgo en la meca del cine. Su trayectoria está marcada por el apoyo al cine experimental, documental e independiente; pero también por su afán por rescatar el trabajo de las estrellas de siempre a modo de retrospectiva. Un festival estelar, porque promociona el talento de artistas de la gran pantalla, así como terrenal porque motiva la participación del público a través de talleres, coloquios y proyecciones

Edinburgh Jazz & Blues Festival– La melancolía del blues y la energía del jazz se abrazan, como dos viejos amantes, en Edimburgo. Músicos internacionales y locales ambientan con sus cálidas melodías las salas y las plazas y lo convierten todo en una fiesta de acordes. Un acontecimiento que, por ejemplo, en 2016 produjo más de 170 actuaciones en una docena de locales. Dentro de su programación, una buena recomendación es acudir a eventos como el ‘Mardi Grass’ y el pasacalles de Carnaval que traen color al verano edimburgués.

Cuando la fiesta termina

Casi cuando agosto está dando sus últimos coletazos subimos a Calton Hill al anochecer. La ciudad se divisa regia y a la vez rebosante de júbilo. Una explosión de colores proyectados por fuegos artificiales ilumina el cielo y miles de móviles congelan el momento. Un último espectáculo antes de que acabe la función y Edimburgo despida su mes de festivales por antonomasia, hasta el próximo año.

 

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Sobre el autor

Nació en las Islas Canarias, España. Sus estudios se concentran en el periodismo y el turismo en un viaje constante a través de la literatura, la música, la fotografía y las terminales de aeropuertos.

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