Relatos

Argentina, entre el peso y el dólar

 

Argentina termina el 2014 con un peso enorme: el virus de la inflación. Según consultorías privadas se ha disparado a más del 35%, la entrada a un nuevo default y un cepo cambiario que sigue frenando el comercio internacional. Lo aventuró el Fondo Monetario Internacional FMI en el informe ‘Perspectivas Económicas Globales’, presentando a la Argentina como escenario de devaluación, inflación y caída de crecimiento, y colocándola a la par de la situación económica que sufre Venezuela. Expertos economistas del país auguran un 2015 marcado por la estanflación, es decir, una recesión económica acompañada de inflación. Lo que pronostica un futuro con retos en un año marcado por la agenda electoral. El 2015 suma a la historia de este país, construida con una economía en duelo. 

En el año 1916 un diccionario español comparaba Nueva York con Buenos Aires. Ambas ciudades se presentaban como alternativas para el europeo en búsqueda de tierra próspera. Ya desde el siglo XVI, con la llegada española, Argentina vivió diversas olas de inmigración. Su apogeo fue a finales del siglo XIX, con la entrada masiva de europeos a un ritmo de 500.000 personas por año, lo que suponía el incremento del 10% de la población del momento.

Argentina no contaba con un Estado Benefactor, pero siempre fue una tierra de oportunidades, porque no se le ofreció otra cosa que la libertad’, cuenta Agustín Etchebarne, economista y Director General de la Fundación Libertad y Progreso. Según él, las oportunidades siempre van ligadas a la libertad y no a los recursos.

‘Libertad’ es una palabra con muchas acepciones hoy en Argentina. El cepo mercantil no solo ha cerrado las puertas a las exportaciones y a las importaciones de lobbies extranjeras, sino que también se ha instalado en las manos de los propios argentinos. Las dificultades por extraer dinero argentino fuera del país, el veto a la compra de dólares y la creación ficticia de la convertibilidad del peso respecto al dólar, son algunos de los ejemplos prácticos que invaden al argentino en la actualidad.

Etchebarne cita los orígenes de la nación argentina como ‘una tierra con la oportunidad de elegir, donde se podía buscar la propia felicidad’. Un modelo que también ofreció Estados Unidos. ‘Pero la que cambió fue Argentina’, afirma. Hoy, el país, codea otra crisis inflacionaria, acompañada por una fisura política que, según él, tiene raíces peronistas. 

Algunas tarifas no se ajustan y, en el día a día, los costos del transporte público y los gastos de luz y agua, por ejemplo, son irrisorios respecto al alza de los alimentos. El ciudadano vive un aumento de su sueldo, frente a otros precios que se mantienen mínimos gracias a las reservas del Banco Central’, sigue Etchebarne. ‘Lo que hace esta distorsión de precios es consumir las reservas y, por lo tanto, crear otro problema a largo plazo’, opina.

2015 versus 2001

En 2001 el déficit fiscal, el sobre endeudamiento y una crisis política, sacaron a Argentina del modelo de convertibilidad del valor del dólar 1 a 1, la llevaron a un corralito bancario y al default. La situación actual mantiene el síndrome del déficit fiscal pero se asimila más con la crisis del año 1975, en la que se llevó a cabo el ajuste estricto de las tarifas de los servicios públicos, llamado como ‘Rodrigazo’, en alusión al ministro de economía del momento.

La inestabilidad viene comentada por los economistas del país. Algunos de ellos basan sus argumentos en índices internacionales y privados, ya que dicen desconfiar de los valores que presenta el INDEC, organismo estadístico oficial. La suya es una opinión totalmente contraria a la oficialista, que a lo largo del pasado año negó el índice de inflación que fue generado por consultoras privadas, tomando como argumento la congelación del algunas tarifas, entre otros.

Calle Florida y Avenida Corrientes, Buenos Aires. ®Carmina Balaguer

Calle Florida y Avenida Corrientes, Buenos Aires. ®Carmina Balaguer

El símbolo $ 

A pie de calle, el país vive expresado con el símbolo $. Su moneda, el peso argentino, comparte símbolo con el dólar americano, como si el imaginario colectivo aún viviera atado a la idea de tierra próspera que pareciera que va de la mano del dólar. Argentina vive la falta de estima por su propia moneda. El virus de la desconfianza para el cual no se sabe si existe vacuna o, incluso, si los argentinos estarían dispuestos a tomarla. En las psicologías de la gente el día a día viene expresado en dólares. Cuando se habla de dinero, se habla de dólares. Una controversia, un espejismo. Un anhelo que se sacia, en parte, con la emergencia de un mercado paralelo que mantiene otro valor del peso frente al dólar.

La calle Florida de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires opera como foco de esta práctica socialmente aceptada. Exactamente en su esquina junto a la calle Lavalle se pueden escuchar los gritos de los llamados ‘arbolitos’, personas encargadas del cambio monetario dentro del mercado negro. La negociación es clave. Algunos de ellos realizan el cambio a pie de calle, otros en una casa de cambio alternativa, llamada cueva. De esta situación nace un nuevo vocabulario para la historia argentina. El dólar cueva o dólar blue, frente al dólar banco, el oficial, o al dólar celeste, (pensado para operaciones inmobiliarias y a mitad de camino entre el blue y el oficial). Se le suma la posibilidad de un dólar tarjeta que computa al realizar compras al exterior y que consiste en el valor del dólar oficial y un incremento del 35%. A Agustín Etchebarne le gusta utilizar el término ‘dólar libre’ en alusión a este mercado paralelo. Un nuevo lenguaje para la poética y la melancolía argentina. Un dólar que, con el término blue, triste en inglés, es libre de interpretación.

El panorama también se expresa en la calle. Ricardo hace dos años que está en ella. Aprovechó la devaluación del dólar para entrar en el mercado negro. ‘Siempre hubo un mercado paralelo’, comenta, pero nunca uno con la brecha actual, que en el transcurso del 2014 alcanzó un pico máximo del 100% , el cual bajó por intervención del Banco Central de la República Argentina a base de emitir bonos y letras. Habla nervioso, a pocos metros se encuentran los agentes policiales que, aunque cómplices, si llegaran a entrar a su casa de cambio le quitarían todo el dinero. Su ‘cueva’ – casa de cambio alternativa a la oficial – es una oficina desangelada. Se encuentra al final de una galería, dentro de lo que podría parecer un almacén abandonado. Un tipo de banco de juguete, con una mesa y un cristal enfrente. Tiene varios billetes. Los suyos no son falsos, dice.

Las cuevas no son el único negocio fruto de esta situación mercantil. Las tiendas de las zonas más comerciales de la capital argentina estipulan sus propios valores de cambio. Andrés es el encargado de ventas de una tienda de camisas de alto nivel. En su escaparate, como en muchos otros, está colgado un papel con los valores del día: euro, dólar y real. Un papel informal en blanco y negro que le quita mérito a las mejores marcas del comercio. Un acto que podría parecer totalmente improvisado, como la mayoría de cosas en Argentina, pero que está completamente respaldado por la idiosincrasia del país, pues los valores del dólar blue vienen expresados diariamente en los periódicos más leídos. La tienda de Andrés no compra billetes, pero sí vende su género en dólares y otras monedas. Hace seis meses le obligaron a quitar el cartel. Hoy lo ha colgado de nuevo. ‘Está fuera de la legalidad pero dentro de un pacto común e implícito’, dice. Una nueva controversia para el país: el roce con la moral. Lo que para el argentino es un hecho de supervivencia asumido y necesario, al extranjero le puede parecer una mancha incómoda de ilegalidad.

El stock de la Aduana

A principios de 2014, la Administración Federal de Ingresos Públicos, anunció una resolución según la cual cada argentino únicamente puede adquirir bienes físicos en el exterior a través de Internet dos veces por año y con operaciones que no superen los 25 dólares anuales. De hacerlo, se deberá pagar un impuesto aduanero. La restricción también se ha trasladado al Correo Argentino, evitando la recepción de mercadería comprada afuera del país que no cumpla estos requisitos.

La normativa ha generado otras invenciones, como las salidas al exterior, para aquellos que se lo pueden permitir. De manera extraoficial, los vuelos que salen hacia Estados Unidos van cargados de listas, de aquellas compras personales que uno prevé hacer más aquellas compras encargadas por conocidos. Los vuelos que regresan a Buenos Aires desde Miami o Nueva York son los más controlados: iphones, ipads, Macs y otros equipos de electrónica que no se pueden encontrar en el país, llegan envueltos en las maletas y en bolsillos. Otros productos estrella son los libros y la ropa que, actualmente, está más cara en Argentina (aún pagándose en pesos) que en la Unión Americana. Casi como un ritual, los argentinos saben perfectamente qué pasos seguir para entrar los productos como si ya fueran usados.

Un año clave

2015 será un año clave para la República Argentina. Empieza con treinta y un años de democracia en sus espaldas y con un horizonte de elecciones nacionales para fin de año.

La respuesta a qué necesita Argentina podría ser retórica, aunque está en las bocas de todos los argentinos. Algunos discursos pueden parecer idealistas, como el de Agustín Etchebarne, pero también lo fueron los sueños de los primeros europeos del siglo XIX. Y si algo tienen de positivo los sueños es que son un motor incansable. Sin embargo, la Argentina tiene cicatrices, y no hay nada naif en su pasado. Tampoco en su presente. El futuro, hoy, va más allá de los sueños.

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De Barcelona en Buenos Aires. Cubro América Latina como periodista especializada en viajes, en yoga para ESPN Yoga y en televisión para PromaxBDA. Vivo una misión: Contar el mundo y sus rostros, uniendo cuerpo y palabra.
Un comentario
  • Director de InforegioJose Luis Gamboa Arenas
    30 enero 2015 at 4:02 am
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    Me preocupa que Argentina tenga la presión del FMI, y sobre todo que despues de la Guerra se le haya aplicado un castigo condicionante por los mercados internacionales asi como las economias que controlan los bonos, mismos que no permiten la superación y el crecimiento de una economia, que sin las presiones que tiene, puede ser potencia…

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