Arte y Cultura

El apellido de los museos

¿Conocen la historia de la Familia Guggenheim? ¿De los museos? ¿Cuántos hay? ¿De dónde viene esta familia? ¿Cómo terminó un museo convirtiéndose en una marca cultural por el mundo? Esta podría ser la historia para crear un guión de una buena película. Se trata de una historia que envuelve a varias generaciones, a los hijos de los hijos, de los hijos, que han heredado una forma de vida. Una familia numerosa, inmigrante; una familia de negocios, de fortunas, de judíos y de museos.

Mientras caminaba por el enorme Museo Guggenheim de Bilbao me rondaban las preguntas sobre esta familia, sobre Solomon ¿Quién fue este hombre? ¿Por qué tenía tanto interés en el arte y cómo llegas a convertirte en coleccionista y mecenas? Cuando visité el museo de Venecia, mi interés fue más fuerte por saber más sobre la vida de Peggy Guggenheim, una vida contada en lo que es hoy otro museo Guggenheim. Pero, ¿quiénes son estos Guggenheim?

En los capítulos anteriores a esta historia, los museos no son el centro de atención. En las páginas del libro familiar, hay un antes y después marcado por Meyer Guggenheim, el patriarca. Hijo de un humilde sastre que dejó su pueblo suizo y decidió embarcarse con sus diez hijos, de Hamburgo a Filadelfia en un viaje de dos meses por alta mar. Una familia de descendencia ashkenazi judío que llegó a Estados Unidos por allá de 1847, cuando estaba la fiebre del oro y la plata en la Unión Americana; Meyer Guggenheim, llegó a ser poseedor de una de las fortunas más prominentes del siglo XIX.

Empezaron vendiendo artículos domésticos, entraron a la fabricación y a la construcción de un negocio mayorista con productos para el hogar, pero el giro comercial que los definiría fue la minería. En 1881 Meyer Guggenheim invirtió en dos minas de plata en Colorado que resultaron ser dos de las más ricas de la zona, convirtiéndose el cobre y la plata, así como los nitratos, en la base del negocio familiar; su expansión alcanzó las dimensiones de un imperio económico asentado en países como el Congo, Chile, México, Bolivia y varios estados de la Unión Americana. Los Guggenheim, al igual que los Rockefeller o los Ford, fueron los grandes apellidos que hicieron de la economía norteamericana,  la más potente del mundo.

Chile Exploration Company, 1917.

Chile Exploration Company, 1917.

En 1888, a punto de cumplir los sesenta años, Meyer Guggenheim y sus hijos fundaron la Compañía de Fundición y Refinería de Filadelfia, que se convirtió en el líder indiscutible del mercado mundial, después de adquirir en 1901 el control de la Compañía de Fundición y Refinería Americana ASARCO, que gestionaba las principales plantas de procesamiento de metales del país y que en la actualidad sigue operando. A finales del siglo XIX, la familia Guggenheim ya formaba parte de la sofisticada plutocracia neoyorquina.

Porque de Filadelfia se movieron a Nueva York, ciudad que se había convertido en la capital del capitalismo norteamericano. Las refinerías que comenzarían a abrir, casi una después de otra, llegaron a producir la mayor parte del plomo, cobre, plata y oro del mundo. Los hijos de Meyer formaban parte de los negocios, algunos como Solomon, vivieron en México y Chile, administrando las empresas familiares.

El más grande los hijos era Isaac que fungió por muchos años como tesorero de los negocios, pero fue Daniel, el que se convirtió en el jefe de la familia después de la muerte de su padre, fue el más activo de los hijos en el desarrollo y la adquisición de los intereses mineros en todo el mundo; seguía Murry, originalmente en el negocio de encajes y bordados de importación y después involucrado en la minería y la fundición; después estaba Solomon, Simon que fue senador de Colorado, Benjamín que murió en el Titanic a los 47 años, padre de tres hijas, entre ellas Peggy Guggenheim y, el más pequeño de los hijos, William.

¿Cómo se convirtieron en grandes hombres de negocios? En el Congo, por ejemplo, obtuvieron el monopolio de la explotación minera por 99 años. En México, siendo Porfirio Díaz el presidente del país, descrito por Solomon como un español para los españoles y un indio para los indios, abrió las puertas del país de par en par a la inversión extranjera. El mejor beneficio para los Guggenheim fueron los ahorros en transportación y ahorro en los costos de mano de obra, muy por debajo de los costos en Estados Unidos; llegando así a monopolizar el mercado con minas en varios estados mexicanos. En Chile en 1920, el 87% del cobre chileno estaba en manos de la Chile Exploration Company, de los Guggenheim. Fue una época de negocios y fortunas, verdaderas fortunas.

Algo pasó con Solomon Robert. Después de fundar la Compañía de Oro de Yukón en Alaska en la década de 1890 y después de la Primera Guerra Mundial, se retiró de su negocio para dedicarse a tiempo completo a la colección  de arte. Primero se enfocó a la pintura flamenca, a los paisajes americanos, paisajes franceses y por manuscritos orientales iluminados. Esto cambió poco después de sus 70 años, al conocer a Hilla Rebay von Ehrenweisen, pintora de origen prusiano partidaria de las tendencias más radicales del arte europeo que, terminó convirtiéndose en su socia y asesora de arte, re direccionando la colección de Solomon Guggenheim.

Años más tarde, por allá de 1930, Solomon abrió al público su colección de arte moderno en su suite del Hotel Plaza, después crearía  Solomon R. Guggenheim Foundation, y casi una década después, se llevaría a cabo la inauguración en la calle 54 Este de Nueva York el primer Museo de Arte No-Objetivo,  “El Guggenheim” que en 1947 trasladaría al número 1071 de la Quinta Avenida en donde está actualmente.

Tomó 15 años la construcción de este espacio dedicado al arte moderno. Se inauguró diez años después de la muerte de Solomon y seis meses después del fallecimiento del arquitecto, Frank L. Wright. Si bien son diversas y variadas las colecciones que aquí se exponen, sigue siendo su principal característica y esencia cultural, la colección permanente. Obras maestras modernas impresionistas, postimpresionistas; piezas propiedades de Giuseppe Panza di Biumo de post-minimalista de Europa y América minimalista, hasta medio ambiente y arte conceptual, junto a una colección internacional que data de finales del siglo XIX hasta la actualidad.

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Peggy Guggenheim.

Peggy Guggenheim, sobrina de Solomon, con quien mantenía una relación distante pero cordial, tenía su propio estilo de cargar el apellido y de hablar de arte. El museo Guggenheim de Venecia, constituye hoy en día el museo más importante de Italia en arte europeo y americano de la primera mitad del siglo XX, con una colección que se compone de obras del cubismo, el futurismo, el abstraccionismo europeo, la pintura metafísica, el surrealismo y el expresionismo abstracto americano.

En 1969 el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, a través de Harry, el primo de Peggy, la invita para mostrar su colección de allí, lo que terminó en la donación del palacio y las obras de arte a la Fundación de su tío. El museo fue inaugurado en 1980. Diecisiete años después abrió sus puertas el Museo Guggenheim Bilbao, diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry; se espera que para 2017 esté listo el Guggenheim Abu Dhabi, en Emiratos Árabes Unidos, el que se pretende coronarse con el título del museo más grande del mundo, también de Frank Gehry,  premio “Príncipe de Asturias” de las Artes 2014.

Una familia que creció a lo grande. El sueño americano que igual y fueron ellos los inventores. Un crecimiento que hoy en día sería cuestionable pero que, han sido protagonistas de un estilo de vida que marcó un parte aguas en la forma de hacer negocios. Un apellido que va mucho más allá de Solomon, de su fundación, de su sobrina y de sus museos.

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Estudió comunicación en Tijuana y se especializó en periodismo de viajes en Barcelona, es editora y creadora de contenidos viajeros.

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