Downtown, Los Ángeles
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Los nuevos aires de Downtown, Los Ángeles

Los años de glamour y abundancia de los años 20, han vuelto

“Yo vine a estos cines”, escucho a mi derecha mientras miro entre las rejas el interior de uno de aquellos cines. “¿Sí?”, respondo, y me giro rápidamente hacia la voz de una mujer. “Sí, pero hace muchísimos años”. Busco en mi bolso el móvil, lo saco, y le pregunto a la mujer si puedo grabar la conversación, si puedo hacerle algunas preguntas porque… Da pasos hacia atrás y las dos comenzamos a hablar al mismo tiempo. Guardo el móvil.

Berta cargaba varias bolsas de la compra en cada mano, debió verme husmear, se detuvo y se acercó, y aunque no quería que grabara su historia, quería contarla. Llegó a Los Ángeles siendo una adolescente. Sus abuelos, al igual que sus padres, nacieron en Estados Unidos; pero toda su vida vivieron en México. En cambio, ella y sus hermanas, una por una, fueron emigrando a Estados Unidos para establecerse en Los Ángeles. En aquellos años, dice Berta, el centro de la ciudad era limpio y la gente andaba arreglada por la calle, dice. Recuerda asistir a estos cines a ver películas de Hollywood. ¿Qué tal están por dentro?, le pregunto. Se le iluminó la mirada al exclamar, “¡Uy! ¡Preciosos!”.

Broadway, el distrito de los cines y teatros de Los Ángeles

Downtown Los Ángeles

Lo que entre rejas se puede mirar de los cines y teatros de Downown, Los Ángeles |Fotos: ©ArleneBayliss

Los Ángeles es tan grande -más de trece millones de personas en el área metropolitana son muchas personas- que en el mapa de la ciudad, Downtown parece un barrio más que un distrito. Y ahí está Broadway, el distrito de los cines y teatros de Los Ángeles, al que, en seis calles a lo largo de South Broadway, le sobreviven teatros y cines que un día llegaron a formar parte de la mayor concentración de cines del mundo. Palacios de estilo modernista, art decó, barroco español y francés, renacentista y gótico español. Broadway Theater District fue el centro de la escena del espectáculo entre 1910 y 1930.

El tiempo pasa y la realidad actual de aquellos testigos parece más bien ácida. La primera sala que abrió fue el Arcade que es, desde 1993, un local de prendas chinas. El Cameo Theatre cerró en 1991 y se convirtió en un mercado swap meet. El Million Dollar Theatre se popularizó por la proyección de películas mexicanas y espectáculos de variedades desde 1950 hasta finales de los 80, cuando dejó de funcionar para estar en constante compraventa desde entonces. El Roxie Theatre estaba considerado como el último de su especie. Famoso por su estilo art decó, actualmente funciona como una tienda minorista. El Arcade Theatre permanece cerrado desde 1992. El Teatro estatal se alquila desde 1998 a una iglesia. Globe Theatre desde 2014 es un espacio de multipropósitos culturales. El Teatro Los Ángeles apenas sobrevive con sus puertas cerradas como la sala de cine más antigua de Estados Unidos. El Theatre United es un hotel boutique. También está Tower Theatre, Rialto, Orpheum, Palace, Maya, y otros que, sin excepción, han tenido una vida de película de Hollywood.

Algunos de los cines y teatros están invadidos de publicidad, lastimados por el sol y el tiempo, dañados por el vandalismo. Caminas por Downtown y pueden pasar desapercibidos. La luz de neón ya no brilla. Berta me contó que con la llegada de las tiendas de compra-venta de oro y plata y otro tipo de comercios, los cassettes VHS y los video clubes, el ambiente en las calles cambió. También llegaron grandes tiendas departamentales que modificaron la dinámica del centro. Llegaron cada vez más mexicanos y latinos y cambió mucho la cosa, dice. Sin embargo, Berta también asegura que de unos años para acá la cosa ha mejorado, que ella misma ha vuelto al centro y a las calles de cuando era una adolescente, aunque ya no visita las salas de cine, sino las tiendas. 

Regresan los años 20 a Downtown, Los Ángeles

Downtown Los Angeles,

Uno de los espacios abiertos y compartidos de los apartamentos de Downtown, entre los rascacielos de Los Ángeles, California. |Fotos: ©ArleneBayliss

La ciudad de Los Ángeles está marcada por un dinamismo y hervidero social y migratorio, donde Downtown tiene un papel protagónico en cada capítulo. En el año 2000, la Filarmónica de Los Ángeles se instaló en Downtown y con ello también grandes marcas de hoteles. Como en la época de oro de Hollywood y la bebida de 1920, comenzaron a florecer rascacielos, restaurantes de lujo y también el glamour; pero no el cinéfilo, sino el financiero y el corporativo.  

Llegó 2008 y aquello pareció una pausa -más que una crisis- que se activó con cientos y miles de apartamentos con todos los servicios posibles de primera categoría. Los residentes de Downtown son las nuevas estrellas de Los Ángeles, rodeados de museos, salas de conciertos, teatros, galerías de arte, campos deportivos, la catedral, restaurantes de lujo, parques históricos, y más de una docena de barrios de otras culturas. Directores de grandes compañías internacionales, productores de cine o profesionales independientes de la más alta categoría son los vecinos del barrio del centro, que muchas veces es más viable recorrer Los Ángeles en coche* que a pie.

Entre esos rascacielos, y en uno de ellos, viven Irazú y Mario. Visitarlos incluye un recorrido por una de las vistas más privilegiadas de la ciudad. Puedes, entre una planta y otra, mirar Downtown en 360 grados. Piscinas con salas privadas. Zona de barbacoa. Hamacas. Fogatas. Pista de petanca. Sala de negocios con su propia terraza. Sala de juegos con mesa de billar. Gimnasio y sala de yoga. Sala de cine privada. ¡Lo tiene todo!, pensé. Pero Irazú me dice que no hay espacios para los niños, y ellos tienen dos. Dice que parece más una ciudad pet friendly  que familiar. No es común que los restaurantes cuenten con áreas de juegos o sillitas en los restaurantes. ¿Tú crees?, me dice.

Centro Histórico, Casco Antiguo, Downtown. La tendencia del estilo de vida de los centros de las principales ciudades del mundo, más amigables y seguras -pero sin espacios para niños- y con lujos -para unos pocos-, convierte en un privilegio vivir en el centro, como antes, como ahora. Parece que las cosas no han cambiado mucho, porque si salir a cenar y tomar una copa en 1920 era sinónimo de un vermú blanco, una aceituna y un poco de cáscara de limón; en 2018, es una cerveza artesanal con sabor a mango que tomas desde una planta 20.

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¡Ahorita Vengo! Eso dijo en su casa y no ha vuelto. De Tijuana en Barcelona, licenciada en Comunicación con un Máster en Periodismo de Viajes.

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