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Cinco increíbles parques en Oceanía

¿Sabes por qué se declaran espacios naturales como áreas protegidas? ¿Cuándo fue la última vez que escapaste de la ciudad para refugiarte en un enorme parque? ¿Qué sabes de Oceanía?  Si algo se disfruta como viajeros, es respirar aire puro  y qué mejor que los parques naturales que son protegidos de la destrucción de la mano del hombre: Te invitamos a conocer 5 parques naturales de Oceanía, el continente más remoto y pequeño del planeta en donde queda claro que la naturaleza es obra sin maestros, como decía Hipócrates.

1- Parque Nacional de Uluru-Kata Tjuta

Imagínate llegar a un lugar desértico repleto de tonos rojizos a tu alrededor, donde grandes formaciones rocosas esculpidas caprichosamente se erigen sobre la superficie sin que los geólogos se expliquen muy bien su origen. No es ficción, esta reserva natural es real, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad y está ubicada en la zona desértica del norte de Australia. Es el guardián de dos formaciones rocosas sagradas para los aborígenes de Australia, la famosa Uluru, también conocida como roca Ayers y Kata Tjuta o montañas Olga. Es un parque natural que pertenece a los aborígenes de la comunidad anangu que han habitado estas tierras desde hace más de 20 mil años. Lugares sagrados y de un significado religioso tan profundo que ni siquiera pueden ser nombrados, menos aún visitados o fotografiados.

Rodeado de un paisaje rojizo, seco y abrasador se erigen estas montañas, el Uluru con una altura de casi 350 metros, más alta que la Torre Eiffel, es como la punta de un iceberg de piedra arenisca que oculta bajo la superficie una extensión cercana a los 6 kilómetros. Su formación sigue siendo un misterio para los geólogos que no se explican cómo llegó hasta aquí hace unos 600 millones de años. Su espectáculo de tonos rojizos matizados por la luz del ocaso y del amanecer motivan la llegada de miles de turistas de todo el mundo para contemplar esta maravilla natural. Los más osados no se conforman con verla de lejos, sino que hacen la ardua caminata en subida al Uluru, cuando las altas temperaturas lo permiten y se llega solo a sitios permitidos por los aborígenes de la comunidad anangu, ellos consideran irrespetuosa la caminata en algunos lugares de la roca por su significado religioso.

Parque Nacional Kakadu PORTADA

2- Parque Nacional Kakadu

Más de  7 mil sitios con arte rupestre han sido testigos de una cultura milenaria del pueblo nativo que allí se asentaba desde hace más de 18 mil años, ¿te imaginas ver todas esas piedras talladas con dibujos que se consideran muestras del arte rupestre más antiguo del mundo? Hoy son una exhibición de arte de estilo “radiografía” porque pintaban peces como vistos a través de rayos X, con la estructura de su esqueleto.

Este parque nacional ubicado al norte de Australia reparte sus atributos entre las temporadas de lluvias torrenciales y de calurosa sequía dando hogar a ecosistemas que son reliquias de períodos geológicos anteriores y que han sobrevivido el paso de muchas lunas, tormentas y vientos. Aquí se encuentran las cataratas Jim Jim, las cataratas gemelas, el centro de cultura aborigen de Warradjan y el punto panorámico de Nawurlandja y con suerte, para los más valientes, toda una exhibición de fauna exótica con nombres que atemorizan como los murciélagos vampiros, las víboras de la muerte, los lagartos de collar frizado, las tortugas cuello de serpiente y el lagarto monitor.

3- La Gran Barrera de Coral

Es la estructura más grande creada por seres vivos y se encuentra bajo el mar. Nadie dijo que el acceso tenía que ser fácil, para disfrutar hay que esforzarse, su grandiosidad solo puede apreciarse en su máximo esplendor desde el espacio, dichosos los que sean astronautas y algún día puedan bucear entre sus paredes de coral.

Esta gran barrera, la más espectacular del mundo, tiene 2,900 arrecifes de coral e islas que están resguardados dentro la superficie protegida del parque nacional que alcanza 350 mil kilómetros cuadrados, casi igual al tamaño de Alemania. Es un lugar donde todo es a lo grande, la naturaleza no ha escatimado en esfuerzo, creatividad y originalidad para formar este lugar donde se han identificado más de 400 variedades de coral que sirven de sustento a otras especies,  habitado por más de 1,500 especies de peces, 4 mil moluscos, más de 200 tipos de aves de las cuales 40 son aves marinas, 20 serpientes marinas, 6 especies de tortugas, manatíes y 30 especies diferentes de ballenas, delfines, y marsopas que viven en este territorio único. Buceo, playa, sol, especies marinas únicas. ¿Ya te lo imaginaste?

4- Isla Fraser

¿Quién no ha sentido, en uno de esos días que merecen ser olvidados, la necesidad de huir a una isla lejana para vivir sin preocupaciones? Si te decides a hacerlo, mejor que sea en la isla de arena más grande del mundo, la isla Fraser en Australia, su parte norte corresponde al Parque Nacional. Los aborígenes la llaman “k´gan” o paraíso, con eso puedes darte una idea de lo que te espera. Cerca de 120 kilómetros de playas de arenas blancas, selvas repletas de helechos, una “Catedral” de piedras multicolores, paisajes de arena petrificada moldeados por el viento, lagunas y arroyos de aguas cristalinas, unos 200 lagos de los cuales cuarenta tienen la consistencia del té siendo más de la mitad del total de este tipo de lagos que existen en el mundo, la población de aves más numerosa y diversa de Australia.

Pero cuidado, debes mantenerte alejado de los perros salvajes australianos que habitan en la isla y olvídate de bañarte en el mar porque puedes ser presa fácil para tiburones y las medusas venenosas. Igual no hará tanta falta un baño de mar, si tienes más de 200 lagos para un chapuzón de agua dulce.

5- Te Wahipounamu

No tienes solo uno, sino cuatro parques naturales en una zona que ocupa 2,600 millones de hectáreas en la isla Sur, específicamente al sudoeste de Nueva Zelanda. Esta región denominada con un vocablo de la lengua maorí, significa lugar de las aguas de la piedra verde, es el hogar de los Parques Nacionales Monte Cook, Fiordland, Monte Aspiring y Westland. Para que te des una idea del paisaje, entre Westland y monte Cook acumulan 28 de los 29 picos de Nueva Zelanda de más de 3.000 metros de altura.

Se te irán los días haciendo escalada, senderismo, caminatas por glaciares, contemplando acantilados, playas, fiordos como el famoso Milford Sound que pertenece a Fiordland. Este es uno de esos lugares increíbles que aunque estás allí, tomas fotos, caminas y tienes que darte un pellizco disimuladamente para comprobar que no es un sueño, es difícil convencerte que existe y está allí cambiando y evolucionando desde hace millones de años entre hielo, agua y vegetación. Literalmente te moverá el suelo, se encuentra en una de las regiones sísmicas más activas del planeta. Y si por un momento te convences que no es ficción, puede que te confundas de nuevo, si ves uno de los curiosos kea, el único loro de montaña del mundo, que llega a rebuscar tus cosas y hasta puede robarte algunas pertenencias, se han visto casos.

 

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Viajera independiente, venezolana de nacimiento y española de herencia. Ha fusionado su experiencia profesional en Marketing con el Periodismo de Viajes. Emprende cada viaje atraída por la diversidad cultural, la naturaleza, la gastronomía, la fotografía y la reflexión.

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